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Cristina, dictatorial, con una perspicacia política despiadada

“Con el tiempo, se ha vuelto más dictatorial y, según reportes sensacionalistas, más corrupta”, dijo ayer la revista norteamericana.

14 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Agencia DYN
Cristina, dictatorial, con una perspicacia política despiadada
Portada. La revista llevó a Nisman y a Cristina en tapa.

Buenos Aires. La revistaestadounidense The New Yorker presentó a la presidenta Cristina Fernández como "dictatorial", "conocida por su perspicacia política despiadada", y preocupada por su imagen, a la vez que "nerviosa" por el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman. El artículo, con el título "¿Una conspiración mortal en Buenos Aires?", fue escrito por el periodista Dexter Filkins e incluyó entrevistas no sólo a la jefa del Estado, sino a figuras del ámbito judicial y de medios, como así también del entorno de Nisman.Ayer, la mandataria se anticipó y difundió por su cuenta de Twitter la entrevista completa que Filkins realizó en marzo pasado, pero el artículo publicado ayer por la revista norteamericana solo usa pequeños extractos del diálogo que se extendió por unas dos horas.El texto elaborado por Filkins (quien recibió un premio Pulitzer en 2009), recordó que tanto Cristina como su esposo y antecesor se mostraron "a sí mismos como los censores morales del país, liderando un esfuerzo sin precedentes para confrontar la historia de violencia política" del país."Con el tiempo, Kirchner se ha vuelto más dictatorial y, según reportes sensacionalistas, más corrupta", mencionó Filkins en su artículo, para el cual entrevistó a Fernández el 11 de marzo pasado, cuando faltaban pocos días para que se cumplieran dos meses de la muerte del fiscal Nisman.En cuanto al caso Nisman, el artículo dijo que la Presidenta se volvió "seria" al abordarlo, para considerar que las acusaciones del fiscal en su contra eran "ridículas, poco serias y sin ningún tipo de evidencia"."Durante la entrevista, pareció enervada al hablar de la muerte de Nisman. Cuando le pregunté si ella lo había matado, espetó '¡No!'", agregó el autor y dijo que notó alterada a la Presidenta "por el daño que la muerte de Nisman hacía a su reputación".