Cristina cierra lista única del oficialismo en todo el país
Randazzo estuvo reunido con la Presidenta. No formalizó su declinación a la carrera presidencial. Pero el oficialismo daba por segura su candidatura a la gobernación bonaerense.
Buenos Aires. Casi dos horas de reunión con la presidenta Cristina Fernández en Olivos y el compromiso público de dos de los tres precandidatos oficialistas a gobernador de la provincia de Buenos Aires a bajarse de esa carrera, formaron parte ayer de la presión oficialista para que el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, desistiera públicamente de competir por la candidatura presidencial del Frente para la Victoria (FPV).
El renunciamiento de Randazzo se esperaba en Olivos que sucediera al día siguiente del sorpresivo anuncio del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, de que su compañero de fórmula para las Paso del 9 de agosto será quien es la mano derecha de la Presidenta, el secretario de Legal y Técnica, Carlos “el Chino” Zannini.
Aunque eso no sucedió públicamente, fuentes del oficialismo daban por segura la aceptación de Randazzo a la candidatura a gobernador de Buenos Aires. “Ahora Randazzo no se puede hacer el distraído”, descontó ante este diario, anoche, en una de las destempladas galerías del Patio de las Palmeras de la Rosada, un operador jerárquico del oficialismo, después de salir de la oficina que en la planta baja tiene Zannini.
El “baño de humildad” de parte de quien se pensó el mayor defensor del “proyecto” en comparación con Scioli es algo que se descuenta sucederá, aunque también dan a Randazzo algún hándicap para formalizarlo. Es que hasta el martes mismo del anuncio de la fórmula Scioli-Zannini, que lo sorprendió desde la pantalla del televisor, insistió en que si no peleaba la candidatura presidencial en las Paso no iría a la disputa por la gobernación y sí, en cambio, a su casa.
Nada trascendió de la reunión a la que lo convocó en Olivos la Presidenta, junto con Zannini, y que lo obligó a suspender su agenda como ministro que preveía un acto en La Matanza. De jean y suéter marrón, Randazzo llegó a las 7.30 a su despacho, donde permaneció hasta las 10.30, cuando partió hacia la residencia presidencial, de donde regresó cerca de las 13. Desde esa hora permaneció en su oficina en la Rosada, hasta que cerca de las 15.30 partió presuroso, sin que de ahí en más se supiera nada de él.
Las especulaciones indican que Randazzo estaría “cotizando su baño”. Por un lado, ser candidato único a gobernador por el FPV. “Si va él, no voy yo”, dijo al entrar a la Rosada el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, mientras que el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, por comunicado, dijo que “finalmente” aceptará “lo que decida Cristina”. Nada se supo del tercero en cuestión, el jefe de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Y, por otro lado, pretendería lugares para los suyos en la lista de diputados provinciales y un presupuesto que le garantice financiamiento para un eventual gobierno.
Anoche, la espera periodística de una definición de Randazzo en el Patio de las Palmeras fue en vano. Aunque la Rosada, sin Cristina allí, era un ir y venir de oficialistas hacia la oficina del secretario General de la Presidencia, el camporista Eduardo de Pedro, como sucedió con Scioli. O, en plan de cierre de listas, hacia la de Zannini.
Scioli fue a la Casa Rosada
Encuentro. El gobernador Daniel Scioli estuvo reunido anoche, en la Casa Rosada, con Carlos Zannini para analizar el armado de listas a diputados nacionales y a la gobernación bonaerense.
Mensaje. Al salir de la Casa de Gobierno, pidió que "la gente tenga la tranquilidad de que es la fórmula lo más coherente, previsible y confiable" porque "está integrada en base a las convicciones y no en las imposiciones". Sobre la oposición dijo que "quisieron distorsionar y se van a equivocar una vez más".
Su rival. Evitó opinar sobre la situación de su eventual competidor interno, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. "Son cuestiones que decide la conducción de nuestro partido, no voy a hacer comentarios".

