Cordobeses con los nervios a flor de piel, secuela del estallido
Como efectos indeseados de lo sufrido esta semana, se reviven el temor y la ansiedad ante estímulos que recuerdan la situación. Los rumores en las redes sociales incrementan la alerta exacerbada.
Nervios de punta, sensibilidad exacerbada, insomnio, mucho temor y reacciones destempladas ante la mínima sospecha de que "puede estar pasando algo" son algunas de las sensaciones que predominan en los cordobeses en los días posteriores a los saqueos. Y es que aunque expertos en salud mental descartan de plano que pueda hablarse de una psicosis (que se define como una pérdida de contacto con la realidad que incluye falsas creencias sobre lo que sucede o ver u oír cosas que no existen), sí advierten que en Córdoba los estados psíquicos están alterados.Eso se refleja tanto en los rumores falsos que se multiplicaron estos días en las redes sociales, como en las reacciones que se registraron en algunos barrios por pánico a nuevos saqueos. Para el psiquiatra Eduardo Naides, "hace ya mucho tiempo que se vienen sucediendo en Córdoba situaciones de indefensión y de desprecio hacia los ciudadanos, y lo de esta semana podría interpretarse como la culminación de ese proceso"."Ante situaciones como ésas hay una fractura y la gente hace lo que nunca haría en momentos normales", explicó. Huellas del "shock" vivido "Lo que sigue a esas situaciones de shock –destacó Naides– son respuestas que se vinculan no al momento actual y a los hechos reales, sino que siguen siendo una reacción al shock traumático que atravesó la población". Como ejemplo, el psiquiatra mencionó la errónea interpretación de que la presencia de policías en un lugar, "se debe" a una nueva amenaza de saqueos. "Es como si no se tuvieran los elementos para poder leer en forma adecuada la realidad", dijo, y dio un nuevo ejemplo: "si a alguien le robaron en la casa, por mucho tiempo cada vez que escuche un ruido va a pensar que están entrando de nuevo"."Por eso, también ahora la respuesta y la reacción se vinculan a la situación de shock vivida en forma previa, de la que todavía la población no salió, porque fue muy fuerte", precisó. O sea, como si el caudal de adrenalina que se disparó en los peores momentos, aún siguiera teniendo efecto. "Y a ese estrés postraumático –agregó– podría sumarse que muy probablemente la población todavía hoy no se siente protegida", señaló. Sanar llevará tiempo De acuerdo con la licenciada en psicología y terapeuta familiar Mónica González, lo ocurrido incluye múltiples y complejas aristas, y superarlo, tanto en lo individual como en lo colectivo, demandará tiempo. Lo que primero se advierte es "un estado de alerta permanente, que no le da descanso al estrés, y que genera un grado de ansiedad importante".En ese contexto, la psicóloga destacó el rol que están jugando en estos días las redes sociales, que anteayer ardieron con informaciones falsas sobre supuestos saqueos y actos de vandalismo en distintos barrios de Córdoba."A alguien le parece que escuchó algo, o lee algo que un amigo o el amigo de un amigo posteó en la red social, y lo comparte, generalizando el rumor. El problema es que lo que nace como un rumor, en las personas genera una ansiedad y un temor reales, no virtuales, que se expresan en el cuerpo a través de distintos síntomas", explicó. "Es que al estar la sensibilidad tan exacerbada, en estos días los ruidos, las motos que pasan, se asocian con lo vivido, se les asigna ese significado y se dispara el miedo", dijo.Entender ese mecanismo puede ayudar a desactivarlo. "Además, ese estado de alerta debería ir disminuyendo a medida que pase el tiempo y que el estado de cosas se restablezca", concluyó la psicóloga.
Para bajar un cambio
A nivel individual. Aunque no sea fácil, tratar de objetivar la situación y de discernir si la amenaza que atemoriza es real o no. Tratar de conservar la calma y no dejarse llevar por rumores que no responden a hechos comprobados. Contener a los niños y ancianos, que también están afectados por todo lo vivido.
Trastornos de ansiedad. Las personas que sufren o han sufrido trastornos de ansiedad, en algunos casos tal vez requieran ayuda profesional.
A nivel social. Reforzar los lazos con las personas cercanas. Trabajar en conjunto con organizaciones que tengan un objetivo colectivo para ayudar.
Desde el Estado. Restablecer la calma social y apoyar a la población para ayudarla a salir del shock vivido esta semana, a través de asistencia grupal en dispensarios y centros de salud.

