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Convivir con una tragedia en potencia

Fuera del ámbito policial, la creciente tenencia de armas de fuego en la población civil multiplicó la incidencia de homicidios y heridos en el marco de la denominada violencia urbana.

06 de diciembre de 2013 a las 12:22 p. m.
Convivir con una tragedia en potencia

Comprar un arma de fuego con la intención de estar seguros es una contradicción. Miles de casos en todo el mundo demuestran que llevar una pistola, un revólver o una escopeta a la casa es instalar en ella un drama en potencia. Hace poco conmovió en los Estados Unidos el caso de Lucas Heagren, un niño de 3 años que se trepó a una silla y encontró una pistola calibre 45 que su padre había escondido arriba del televisor, "en un lugar donde el niño jamás podía llegar", dijo la abuela. En este caso, que terminó con el niño con un disparo mortal en la cabeza, "jamás" no existió. Y no es un eslogan de indumentaria deportiva, sino de la excepción que instaló no sólo una tragedia que quebró a una familia, sino todo un debate en la sociedad de aquel país. En ese contexto, The New York Times inició una investigación que demostró que, sólo en 2011, hubo en Estados Unidos 847 casos de niños menores de 14 años que fueron víctimas de disparos por error, de armas que estaban en sus casas.Los que defienden la tenencia de esos instrumentos mortales en las viviendas familiares argumentan que no se asustan con números así, porque los porcentajes son ínfimos en relación con la cantidad de niños que viven en Estados Unidos. Es preferible quedarse con la postura de los padres que dijeron que ellos no expondrían a sus hijos ni por el 0,001 por ciento.¿Y por casa? No hace falta irse a Norteamérica para encontrar dramas con armas de fuego en casas particulares. En abril de este año, Andrés Fuentes, de 12 años, sufrió un disparo mortal en su casa de barrio Alto Alberdi, de la ciudad de Córdoba. Por el hecho está imputado el cabo Jonathan Gallardo, cuñado del exjefe de la fuerza Ramón Frías, cuya arma reglamentaria se habría disparado por error, según su explicación.El caso fue uno entre muchos otros que involucraron a efectivos policiales y a sus armas en tragedias de índole familiar en lo que va del año, a tal punto que las autoridades provinciales admitieron que se duplicaron los hechos de ese tipo en relación con el año anterior.Fuera del ámbito policial, la creciente tenencia de armas en la población civil multiplicó la incidencia de homicidios y heridos en el marco de la denominada violencia urbana.Las víctimas no son sólo personas involucradas en delitos o peleas; también cayeron inocentes, entre ellos muchos niños. Por caso, José, de sólo 8 años, permanecía ayer internado en gravísimo estado, en el Hospital de Niños de la ciudad de Córdoba, tras haber sido herido de un disparo en el cuello que partió desde una pelea de jóvenes que jugaban al fútbol en bario Marqués Anexo, el sábado pasado.En pocas palabras: las armas en casa no persuaden, es poco probable que podamos defendernos con ellas e implican poner en riesgo a quienes más queremos.