Temas del día:

Con el barro que cubría a los pueblos de García Márquez

La campaña en la ciudad de Córdoba sigue sin ejes claros de debate. La legitimidad del futuro intendente. Los vicios de la vieja y la nueva política con los fondos. El doble discurso según el rol oficialista-opositor. Los personajes oscuros detrás del poder.

02 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Con el barro que cubría a los pueblos de García Márquez

El coronel destapó el tarro del café y comprobó que no había más de una cucharadita. Retiró la olla del fogón, vertió la mitad del agua en el piso de tierra, y con un cuchillo raspó el interior del tarro sobre la olla hasta cuando se desprendieron las últimas raspaduras del polvo de café revueltas con óxido de lata". Así comienza Gabriel García Márquez su célebre El coronel no tiene quien le escriba , la historia del militar que esperaba, sumido en la pobreza y con su hijo fallecido, que llegase la notificación de la pensión como veterano de guerra.Córdoba es una ciudad que deberá seguir esperando. La campaña para elegir intendente va entrando en su fase final sin que haya habido exposiciones con visión estratégica de ciudad a mediano y largo plazo, planteos novedosos para la resolución de viejos problemas, confrontación de modelos. La ciudad, conflictiva y llena de problemas, tendrá un intendente desde el 10 de diciembre elegido quizá con un tercio de los votos, poco más o menos.En el cruce de operaciones con números de encuestas y relevamientos, hay disidencias en el orden y en las diferencias, pero una coincidencia central: quienes dicen que tienen posibilidades de ganar aseguran que lo harán con alrededor del 30 por ciento de los votos.La legitimidad, al menos de origen, sea para el actual intendente Ramón Mestre o para sus competidores Luis Juez, Esteban Dómina o Tomás Méndez, está de movida puesta en tela de juicio.En ese contexto, un lodazal como aquel que tapaba a los lluviosos pueblos colombianos en los que ambientaba sus novelas García Márquez ha ido cubriendo el proselitismo cordobés.El debate no es sobre modelo de ciudad o de gestión sino sobre los fondos de campaña, su origen y disparidad.No es sorpresa ni novedad que los oficialismos dispongan de unos recursos marcadamente superiores que los del resto de las agrupaciones, lo que se agrava con el inmoral uso de las estructuras y fondos estatales para hacer campaña.En la campaña capitalina, la lógica está intacta. El radicalismo, que reclama republicanismo y transparencia en su rol opositor, asume en función de gobierno una conducta parecida a la que condena en otras jurisdicciones.Por caso, la UCR denunció al peronismo provincial por el abuso de poder en la utilización de recursos públicos en campaña y ahora es objeto de la misma acusación. Ambos oficialismos, provincial y municipal, comparten no sólo metodología, sino asesores de campaña. Pero la novedad de la campaña es que una novel fuerza política, el Movimiento ADN, con un discurso supuestamente ético y antipolítico, dispone de recursos similares a los de los partidos tradicionales. Una atrasada legislación dispone que los aportantes y el monto total de gastos se informen recién después de las elecciones. Oscuros personajes En el fango de la campaña, apareció una denuncia contra Mestre y su estrecho colaborador Juan Pablo Ostanelli. El esfuerzo del candidato Juez por despegarse de la acción de uno de los dirigentes más fieles que lo acompaña, como es Juan Pablo Quinteros, parece estéril. Como la de Mestre de su amigo y operador. Pero más allá de que haya o no una motivación electoral, la denuncia instala un debate que la política argentina se debe hace tiempo: ¿cada gobernante debe tener siempre por detrás oscuros personajes vinculados a operaciones y manejo de dineros poco transparentes? No hay casi antecedentes de líderes políticos –entre los que se cuenta Juez– que no hayan tenido por detrás estos denominados "monjes negros".Mestre dijo sobre la denuncia dos cosas: que es un tema personal entre Quinteros y Ostanelli y que su exsecretario privado ya no trabaja con él. Acertó en lo primero y se equivocó en la segundo, ya que Ostanelli es el encargado de una serie de contrataciones en esta campaña electoral.La respuesta institucional a todos estos episodios viene por estas horas desde los Tribunales provinciales. Ayer arrancó el juicio contra el exintendente Germán Kammerath por hechos cometidos hace "apenas" 15 años. La campaña municipal se sume en el barro, mientras desde la Justicia ese barro se acumula y sedimenta hasta hacerse una tosca.La corrupción no tiene condena social ni judicial. Es parte de la tragedia argentina. Y Córdoba entra en esa lógica.Realismo trágico el nuestro, más que el realismo mágico de García Márquez. El coronel no tiene quien le escriba termina con este diálogo entre el veterano militar y su esposa:" –Dime, qué comemos. El coronel necesitó setenta y cinco años –los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto– para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder: –Mierda".