Con efecto residual a lo largo de casi toda la gestión
La pelea Juez-Giacomino complicó la transición, pero sus efectos continuaron durante buena parte de los cuatro años siguientes.
La pelea Juez-Giacomino complicó la transición, pero sus efectos continuaron durante buena parte de los cuatro años siguientes. A diferencia de lo que había ocurrido en la mayoría de los demás traspasos, donde las rencillas se fueron aplacando –o por lo menos saliendo de foco– a medida que gobernaba el nuevo intendente, en el caso de Giacomino, sus roces con Juez se potenciaron. Entre otras cosas, incidieron de manera central dos elementos: que buena parte del gabinete de Giacomino incluía a referentes identificados con Juez, que uno a uno se fueron retirando del municipio; y que la indisponibilidad de un partido propio por parte del intendente, lo privó de apoyatura política y lo dejó sumido en la soledad.Cada vez que analiza su performance como administrador, Giacomino no deja de referirse a los dos primeros años "muy duros" que le tocaron, por imperio de su ruptura con el Frente Cívico que lo había llevado al poder.Y más allá de ese hecho ineludible, en 2009 él también se encargó de ahondar las fisuras en su relación con Juez, aún a costa de que la ciudad lo pagara muy caro en términos de conflicto social. La detonación pública que Giacomino hizo en 2009 (en la previa de las elecciones nacionales) del mayor conflicto con el Suoem por un intento de recorte de horas extras, todavía extiende sus esquirlas al presente. En lo político, Juez nunca pudo recuperarse de la sangría de votos que le generó Giacomino con sus denuncias respecto a un manejo irresponsable de la política de personal que tuvo Juez durante su gestión. Y al propio intendente, lo puso en roce con el Suoem, al que, pasados los comicios, le empezó a restituir poco a poco los recortes que le había hecho en diferentes ítems salariales.

