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Cómo viven los usuarios las últimas horas de Ciudad de Córdoba

El viernes, Autobuses Santa Fe y Ersa absorben los recorridos de la empresa que perdió la concesión. Mientras tanto, sufren los pasajeros.

30 de julio de 2014 a las 10:15 a. m.
Redacción La Voz
Cómo viven los usuarios las últimas horas de Ciudad de Córdoba

Las caras largas de los grupos de personas que se concentran en las paradas de los colectivos azules, no son por haber madrugado ni por el fresco matinal, la causa se repite en las paradas de las líneas 20 y 70 de la empresa Ciudad de Córdoba y es porque muchos de ellos esperan hace 20, 30 ó 40 minutos que el colectivo pase y eso no ocurre.

Para los usuarios de Ciudad de Córdoba no es novedad las demoras excesivas o los “plantones” del transporte urbano. Sin embargo, para quienes lo utilizan para ir a estudiar o trabajar no queda otra alternativa que esperar que el colectivo llegue, respirar hondo y rezar para que el vehículo no se rompa en medio del recorrido y nos deje otra vez “a pata”.

Esta mañana en la línea 25 la tensión y malestar de los pasajeros se cortaba con una hoja de papel. El colectivo abarrotado de gente ante cada nueva parada céntrica donde subían entre 6 y 8 personas debido a las demoras en las frecuencias, aún así la solidaridad entre los estudiantes y trabajadores lograban que entre apretujones y empujones puedan ingresar y no pierdan el transporte que los lleve a destino.

“A ver si se corren para atrás”, se escuchaba cada cinco minutos, con esa amabilidad que caracteriza a los choferes de Córdoba y volvían los resoplos y murmullos preguntándose adónde más se podía uno correr.

Estos últimos días (y los años anteriores también) el transporte urbano de pasajeros subsiste gracias a la paciencia interminable de los usuarios, paciencia que por momentos se acaba y protestan revelándose no queriendo pagar el boleto o discutiendo con el chofer.

No obstante, al no haber otra opción de transporte masivo de pasajeros en la Ciudad de Córdoba accesible para estudiantes y trabajadores sabemos que no tenemos otra opción que seguir esperando y apretujando ante cada nueva parada.