Capitanich admite posible acción de narcos en los saqueos
Dijo que ningún cordobés puede “sentirse indefenso” y que dialogó y planifica de manera conjunta con el gobernador De la Sota.
Buenos Aires. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, negó que el Gobierno nacional haya tenido criterios distintos según la cercanía política de cada gobernador para enviar gendarmes a provincias en las que hubo saqueos o intentos de saqueos en los últimos días. "Nosotros estamos trabajando permanentemente en coordinación con todos los gobernadores de las provincias. Estas son acciones (los saqueos) con una estrategia planificada por grupos determinados que deben someterse luego a los procesos judiciales", dijo. Hay organizaciones de todo tipo que todo el tiempo están propendiendo a generar disturbios y lo que nosotros tenemos que garantizar es la paz social", agregó Capitanich. –¿Estos grupos pueden tener relación con el narcotráfico?, preguntó La Voz del Interior . –En el caso concreto de algunos lugares, algunos gobernadores manifiestan que efectivamente así es. El caso típico es Rosario y lo ha dicho el mismo gobernador (Antonio) Bonfatti. –¿En Córdoba también? –También puede ocurrir exactamente eso.Respecto de la situación de saqueos y violencia que vivió Córdoba, este diario le hizo luego la siguiente pregunta: –Si bien la seguridad pública es una facultad indelegable de las provincias, ¿el Gobierno nacional no evaluó la posibilidad de anunciar al menos, a manera disuasoria, que estaba dispuesto a enviar gendarmes ante el estado de indefensión que atravesaba la mayoría de la población? –Ningún cordobés puede sentirse indefenso en virtud del cumplimiento de las normas correspondientes. Ayer (por el jueves) hemos tenido diálogo, comunicación formal y efectiva (con De la Sota), y a partir de ahí una planificación conjunta para trabajar. De cualquier manera, quiero transmitir al pueblo argentino y al pueblo de la provincia de Córdoba que las fuerzas nacionales pueden establecer un mecanismo de cooperación transitoria, pero no sustituir el uso de un poder delegado, por la sencilla razón de que no se pueden sustituir 18 mil o 19 mil miembros de una fuerza.

