Caminos y expectativas de una oposición golpeada
La abrumadora ratificación de la presidenta Cristina Fernández abre expectativas no sólo sobre la marcha del Gobierno nacional, sino también acerca de los caminos que recorrerá la oposición. Fernando Micca.
La abrumadora ratificación de la presidenta Cristina Fernández abre expectativas no sólo sobre la marcha del Gobierno nacional, sino también acerca de los caminos que recorrerá la oposición. El Frente Amplio Progresista (FAP) y el radicalismo, con realidades diferentes, tienen por delante días decisivos. Distinto es el caso de las expresiones peronistas, proclives a ser fagocitadas por el justicialismo que ganó.El FAP emergió como la segunda fuerza electoral, tiene en Hermes Binner a una figura en ascenso y provoca expectativas en la franja progresista que no adhiere al kirchnerismo. Afronta el desafío de consolidarse como una coalición homogénea, con un proyecto definido y una estrategia de crecimiento. Pasó la prueba de gobernar, en Santa Fe a través de su principal fuerza, el socialismo, y fue refrendado. Pero el socialismo es fuerte únicamente en esa provincia. El futuro sólo es posible unido con sus socios; en especial el GEN, de Margarita Stolbizer, que aporta la columna bonaerense, el Frente Cívico, en Córdoba, y los sectores gremiales que lo acercan a franjas populares.Esta construcción pondrá a prueba a su dirigencia; no es un hecho menor que en este proceso electoral las vanidades y las desconfianzas hayan llevado a la separación de caminos con Proyecto Sur, de Fernando "Pino" Solanas, que fue a vía muerta. Más allá de la figura de Binner, el FAP deberá elaborar propuestas, definir un propósito y construir una mística que invite a soñar a su público potencial, que no es poco.La UCR afronta horas cruciales. En la Convención Nacional de diciembre, comenzará a debatirse el control del partido y, si prima la sensatez, también proyectos para volver a ser alternativa. Se perfilan varias posiciones. El alfonsinismo busca sostener los mejores espacios ya que se considera una mayoría progresista, a pesar de las alianzas que plasmó este año; allí juega el cordobés Mario Negri.Los intendentes exitosos amagan con promover una "renovación dirigencial" que también sería generacional; allí está Ramón Mestre, quien desde diciembre será el gobernante radical con más gente a cargo (1.330.000 personas).Y las franjas moderadas plantean un acercamiento a Mauricio Macri; muchos imaginan allí a Oscar Aguad, aunque él habla de ideas y proyectos, no de alianzas. En un partido tan herido, nada asegura que se imponga la serenidad para elegir el camino.Igualmente, hay un dato que no debe pasar inadvertido. En momentos en que el Frente y Binner parecen acaparar expectativas, la UCR tiene lo suyo: cuando asuma el nuevo Congreso, el viejo partido tendrá, por lejos, el bloque más numeroso de la oposición. Casi duplicará al del Frente en Diputados y más en el Senado."¿Cuánto vale esto? La oposición parlamentaria vamos a ser nosotros", se ufanó días atrás Negri, a cuya lista de diputados nacionales por Córdoba el escrutinio definitivo depositará hoy en el segundo lugar, relegando al Frente al tercer puesto.La historia, las estructuras y hasta los sentimientos siguen incidiendo en la política más de lo que suele dictar la cátedra, regida muchas veces por las encuestas de las grandes ciudades. La realidad les sigue dando oportunidades a algunos de los que perdieron. Lo que no está claro es que vayan a aprovecharla.

