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Camino a la polarización o a ratificar el rompecabezas

La diversificación de la oferta electoral en las Paso afectó al oficialismo municipal y al provincial. Ambos perdieron votos y ahora apuestan a recuperarlos mediante una polarización en octubre.

20 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
Redacción La Voz
Camino a la polarización o a ratificar el rompecabezas

Se sabe: la dispersión del voto es un rasgo
 característico de las elecciones legislativas. La ciudadanía, liberada de tener que elegir a quién le administrará la ciudad y la provincia durante cuatro años, aprovecha para correr su simpatía ocasional hacia fuerzas más chicas, a las que quizás vería con agrado en una banca legislativa, aunque no en un puesto ejecutivo.

Ese factor se potenció en las Paso, por la amplitud de ofertas, al dirimirse en paralelo las internas de algunos partidos (PJ, UCR, por caso) y también los posicionamientos entre fuerzas para perfilar la grilla de las generales de octubre próximo. Así, lo que solía ser un juego de dos o tres figuras principales, se abrió como un abanico. Las partes del rompecabezas se multiplicaron y esparcieron, y los que más sufrieron eso fueron los oficialismos.

Prueba al canto: en la Capital el PJ ganó con apenas el 20,71 por ciento de los votos, lo que marca que en ese distrito perdió casi 13 puntos respecto del caudal electoral que había obtenido hace tan sólo dos años, cuando José Manuel de la Sota fue elegido gobernador.

Un desgaste similar sufrió el oficialismo de la Capital, personificado en el intendente Ramón Mestre. La UCR cosechó un 19,13 por ciento, que hace ruido si se lo contrasta con el 35,6 por ciento que depositó a Mestre en el Palacio 6 de Julio en 2011.

La dispersión también se verificó hacia abajo: en las Paso hay que sumar los votos de las siete primeras listas para reunir recién el 80 por ciento de los votos válidos emitidos.

Con estos datos en la mesa, para octubre, el PJ y la UCR apuestan a polarizar entre ellos, disminuir la cantidad de piezas del rompecabezas y reagrupar lo más que se pueda.

La lupa está puesta en la excepcional 
cosecha que logró Héctor Baldassi (PRO), que en Capital se ubicó a sólo 40 mil votos debajo de la UCR gobernante. Todos quieren quedarse con parte de ese novedoso botín.

También están en disputa los 43 mil votos de Martín Llaryora (PJ/Frente Renovador), que la UCR interpreta no seguirán de manera compacta cuando ese nombre se sume a la boleta de Juan Schiaretti, del cual Llaryora buscó diferenciarse en las Paso.

El mapeo de votos en la Capital muestra a las claras fortalezas y debilidades de cada uno y dónde pueden ir a pescar más apoyo. Pero la gran duda sigue en la mente del elector: si mantendrá su criterio de dispersión o si volverá al redil histórico de la polaridad entre PJ y UCR.