Cálculo político por sobre la convicción
¿Cómo se entiende que dos cuerpos de Policía no hayan intervenido mientras vecinos y “okupas” pelearon a los tiros durante tres días en plena ciudad de Buenos Aires? Fernando Micca.
Las convicciones quedaron reducidas frente a las debilidades, los temores y las especulaciones políticas en torno de los enfrentamientos en la zona liberada de la porteña Villa Soldati. Durante días, el Estado –esto es, los gobiernos nacional y de la Capital Federal– estuvieron ausentes en la elemental función de resguardar el orden público. La Casa Rosada ratificó su convicción de no reprimir el conflicto social. Durante más de siete años los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner exhibieron que no tenían "ni un solo muerto" por las peleas sociales. Vale la convicción. Pero, ¿es ese un planteo lineal, sin matices, excepciones ni límites? En menos de dos meses distintas refriegas costaron siete vidas en la Argentina, ya sea en el marco de la inacción o la actuación policial.El 20 de octubre murió un militante del Partido Obrero atacado por un grupo gremial afín al Gobierno, sin que las fuerzas de seguridad intervinieran para atemperar ese choque entre bandas. El 24 de noviembre dos personas de una comunidad toba perdieron la vida en choques con la Policía de Formosa. Y ahora se agregan cuatro muertos en Villa Soldati, entre ellos tres extranjeros (dos bolivianos y un paraguayo).Es cierto que la acción de las fuerzas de seguridad, que puede incluir abusos, conlleva riesgos, como en Formosa. Pero la inacción absoluta también, con el agravante de que el Estado no puede desertar de una de sus funciones más básicas. El Gobierno nacional, y el porteño también, asumieron una actitud cuyo resultado está a la vista: sus policías no matan, pero dejan matar. De lo contrario, ¿cómo se entiende que no hayan intervenido cuando entre vecinos y "okupas" pelearon a los tiros durante días en plena Buenos Aires? No hay sólo convicción en esa forma de actuar. También hay debilidad y temor por no saber cómo evolucionarán las cosas y, en el fondo y en última instancia, una clara especulación sobre qué facción pagará el mayor costo político y el mejor modo de evitar ser uno el que las pague.El viernes, mientras la presidenta Cristina Kirchner anunciaba la creación del Ministerio de Seguridad y acusaba de xenófobo al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, recrudecían las peleas en Soldati. Esas peleas continuaron mientras los funcionarios de ambas administraciones iniciaron una ronda de diálogo en la cual de lo que menos se habló fue de qué hacer para solucionar el candente conflicto. Recién ayer hubo acciones concretas para pacificar el parque. Hasta tanto la pelea política estuvo presente, la gestión del Estado estuvo ausente.Vale rescatar del fango la actitud de la Presidenta al tender una mano a los inmigrantes. Desde el Preámbulo, nuestra Constitución les hace un lugar que muchas veces les niega la sociedad.

