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Cada abrazo dejó más débil a Giacomino

Los acercamientos con Juez, con Kirchner, con Schiaretti y, ahora, con De la Sota le restaron más de lo que sumaron al intendente. Roberto Battaglino.

26 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Cada abrazo dejó  más débil a Giacomino

"En política no hay amigos, hay cómplices", sentenció el escritor español Rafael Barrett a comienzos del siglo 20.Daniel Giacomino va cambiando (de ¿funcionarios?, ¿amigos?, ¿aliados?, ¿cómplices?) con una frecuencia mayor a la del gobernante promedio.

A casi dos años y medio de haber asumido como intendente de la ciudad de Córdoba, no logra superar haber llegado al poder sin partido ni equipo, sino a través de una agrupación surgida por un liderazgo personalista (el de Luis Juez), con el que rompió a poco de andar. El intendente sabe que tiene su imagen por el piso, que una amplia mayoría de cordobeses entiende que no hay gestión municipal, que lo poco que hace se tapa por escandaletes, como el de los últimos días. Por eso, dicen haberlo visto muy enojado porque el episodio de los inspectores significó crear un problema, donde no lo había.

Pero el problema está. Y no sólo está, sino que los salientes pegaron el portazo (en el caso de Guillermo Luque no se trató sólo de una figura literaria) echando a correr una doble hipótesis: que Giacomino se desprendió de funcionarios filorradicales (totalmente ignorados en la UCR) para fortalecer un acercamiento con José Manuel de la Sota y que la primera dama y directora de Educación, Gabriela Almagro, forzó las salidas.

El intendente niega todo, en especial lo que se refiere una intervención de su esposa en esta última crisis. En realidad, Luque y Almagro tenían mala relación desde antaño y siempre Giacomino había laudado a favor del ahora ex secretario de Gobierno.

Obras y  fecha electoral. ¿Y la relación con De la Sota?A fines de enero, el ex gobernador invitó al intendente a sostener una larga charla. El líder peronista le recomendó, como informó este diario el domingo pasado, que se concentre en la gestión y que consiga fondos en la Nación para hacer obras.

Fue entonces cuando llegó la oferta concreta: De la Sota le reabrió la puerta de la Casa Rosada, que los K le habían cerrado después de la última elección. El ex gobernador le gestionó una reunión con el ministro de Planificación, Julio De Vido, quien le hizo notar al intendente que lo recibía y le volvía a abrir el grifo para obras (cloacas, desagües, entre otros) por pedido de De la Sota.

El ex gobernador, quien niega que tenga contacto alguno con el kirchnerismo, fue a verlo a su “amigo” De Vido, acompañado del ex titular de la Agencia de Inversión y Financiamiento Horacio Miró.

¿Qué pidió a cambio De la Sota? Acordar la fijación de la fecha de la elección a intendente. El ex gobernador tiene en la ciudad de Córdoba su talón de Aquiles en su intento por volver a la Casa de las Tejas y el peronismo todos los días suma un candidato para el Palacio 6 de Julio, sin que ninguno mueva el amperímetro. Por eso, al menos por ahora, necesita que gobernador e intendente se elijan en fechas separadas en 2011. Y el único que se lo puede dar es Giacomino, quien es consciente –por más que le susurren los más osados planes sobre su futuro político– que la fijación de la fecha es el único capital electoral que tiene, por el momento.

Abrazos del oso. Mientras sueña con un gabinete definitivo para transitar el último tramo de gestión, el intendente se ha vuelto a aferrar a los fondos nacionales como tabla de salvación y asegura que no va a compartir un proyecto político con De la Sota, al que lo une Juez como enemigo común.

De hecho, es muy probable que nada tenga que ver el ex gobernador con esta nueva purga en la Municipalidad.Lo que sí parece un hecho es que De la Sota se ha sumado a los que abrazan a Giacomino. Juez, Néstor Kirchner, Juan Schiaretti integran esa lista. De cada abrazo, el intendente ha salido debilitado.¿Le quedará tiempo a Giacomino para abrazarse a Giacomino y poder mostrar algo de gestión antes del 10 de diciembre de 2011?