Brujas que no existen y pactos no firmados pero cumplidos
Para la elección municipal, la oposición ya está dividida. Para la provincial, pese a las declaraciones, la alianza radical-juecista-macrista se encamina a divorciarse antes de consumar el matrimonio.
Ya sabemos que las brujas no existen, pero que las hay, las hay. También lo sabemos sobre los pactos políticos. No hay ni va a haber nada escrito. Los involucrados lo negarán hasta el último instante de sus vidas. Es más, hasta puede llegar a no existir tal pacto, pero el tema es que los resultados se concretan como si existiese.Lo hayan acordado o no, José Manuel de la Sota y Ramón Mestre están a pasos de concretar el anhelo de cualquier gobernante y jefe de espacio político: que la oposición vaya dividida a la elección.En el caso de la ciudad de Córdoba, donde el peronismo es oposición, ya está formalizado el nuevo divorcio entre Olga Riutort y la estructura formal del PJ, con el aditamento de que el gobernador involucró a su propia hija en la disputa y que los que se quedaron en el partido denuncian extorsiones y trampas.Para la provincia, y pese a las declamaciones, radicales, macristas y juecistas avanzan también hacia un divorcio, en este caso con la particularidad de que nunca consumaron el matrimonio.Mauricio Macri vino la semana pasada a Córdoba a hacer cuatro cosas: dar un ultimátum para que los radicales se decidan y no dilaten más los tiempos; poner en la cancha a un posible candidato; exigir a referentes una definición para saber de qué lado van a estar si no hay alianza, y pedirle a Mestre que busque la reelección como intendente y abandone su pretensión de ser candidato a gobernador.El radicalismo respondió que se seguirá tomando mucho tiempo, que los indecisos seguirán estándolo y que Mestre se mantiene anotado como postulante a gobernador. Una manera ¿elegante? de dar por cerrada la posibilidad de una alianza opositora. Los radicales primero rechazaron la interna abierta con todas las otras fuerzas, después la impulsaron y luego de eso decidieron hacer una de ellos solos para el 3 de mayo, para después ir a la interna con sus socios, que seguramente a esa altura ya no lo serán. El llamado a interna es sólo para cargos provinciales, lo que refuerza la estrategia mestrista de despegar lo más posible la elección provincial de la municipal. Mestre dice que casi todos los intendentes lo iban a acompañar en la fecha provincial si es el candidato a gobernador. Varios ya la desdoblaron y él también lo hará.Desde el mestrismo y la conducción del Comité Provincia de la UCR, tienen otra visión. Sostienen que es un paso formal y que están comprometidos a que se haga sí o sí la alianza opositora, además de recordar que ellos no se manejan como Macri en el PRO o Luis Juez en el Frente Cívico.Mestre está anotado y todo parece indicar que ese 3 de mayo será ungido candidato a gobernador por la UCR. Es muy probable que Macri ya tenga para aquel momento su fórmula. Aguad dijo en aquella reunión de referentes radicales, juecistas y macristas con el líder del PRO que él se quedaría en esa alianza más allá de lo que decidiese su partido a nivel provincial.El diputado nacional se imagina como candidato, a partir de que el propio Macri hizo público su favoritismo.Pero no parece ser sencillo. Una cosa es Aguad con la estructura radical detrás y otra es él solo con un puñadito de dirigentes. De hecho, Juez hizo saber que acepta la candidatura de Aguad si no hay lista radical aparte. Si Mestre va por su lado, el líder del Frente Cívico sostiene que debe ser él quien encabece la fórmula.La relación de Juez con Macri parece estar unida por un hilo bastante fino.Si la oposición está dividida, el panorama es similar, por ahora, en lo que se considera la oferta electoral del peronismo. Juan Schiaretti ya está proclamado como el candidato del PJ provincial, mientras que Eduardo Accastello anunció que presentará su candidatura por un frente kirchnerista que pretende ser más amplio. El cierre de listas en el justicialismo cordobés estuvo signado por las tensiones clásicas de cada reparto de cargos y los heridos tradicionales. Hubo un par de elementos para destacar en la negociación peronista: los actuales ministros, muchos de ellos legisladores en uso de licencia, se mataron a los codazos por estar en la boleta parlamentaria, como para asegurar su futuro. El otro elemento es que nadie quiso aceptar las promesas de integrar la boleta de diputados o senadores nacionales, seguramente porque tal vez esa nómina jamás exista. De la Sota usará esas nóminas como prenda de negociación para sus tratativas nacionales, que van de Daniel Scioli a Sergio Massa.

