"Argentina es incapaz de protegerse de la crisis externa"
La inflación del 25 por ciento anual inhabilita los instrumentos de política económica, como el dólar y las tasas, que podría emplear el Gobierno ante la contingencia, remarcó.
Con un eufemismo, Alfonso Prat Gay reconoce que la Coalición Cívica que encabeza Elisa Carrió está muy lejos de las preferencias electorales de la gente: "Deberíamos crecer 40 puntos en estos días", dice. Detrás de la frase, casi una ironía, el ex presidente del Banco Central (BCRA) y actual diputado nacional se reserva cualquier consejo, recomendación o sugerencia al Gobierno sobre lo que debería hacer con la economía tras el "superdomingo" que en cuatro días más y según todos los pronósticos tendrá Cristina Fernández. "Las respuestas son responsabilidad absoluta del Gobierno que está por ganar las elecciones", dijo ayer, al pasar por Córdoba en el marco de la campaña electoral. A la misma hora en que una tormenta de agua y piedra se abatía sobre la ciudad, Prat Gay disertaba en la Universidad Blas Pascal (UBP) para un centenar de valientes que desafió el clima a fin de encontrar alguna pista acerca de lo que vendrá en temas como el nivel de actividad, el valor del dólar o las reservas. Lo acompañaba su par en el Congreso, Griselda Baldata.La cautela de hoy seguramente contrasta con las respuestas que en su momento debe haber dado a las preguntas de nada menos que dos ex jefes de Estado, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner: Prat Gay comandó la autoridad monetaria entre 2002 y 2004, los años más difíciles de la historia económica del país. –¿Argentina podrá defenderse de la crisis internacional?, le interrogó una estudiante de la UBP.–Cuando la inflación es de 25 por ciento, perdemos instrumentos de política económica. Quisiéramos bajar las tasas, pero no podemos. Quisiéramos dejar que suba el dólar, pero si sube, repercute en la inflación. Este último episodio (la crisis internacional) ha hecho es desnudar la incapacidad que tiene la Argentina de protegerse en caso de que esto recrudeciera. Si la pregunta es: ¿es probable que recrudezca en los próximos trimestres? Yo creo que sí porque Europa tiene un problema de difícil resolución y cuyo desenlace puede ser muy poco amistoso (para el país)", respondió. –¿Qué pasa con la economía después de las elecciones?, agregó la alumna. –La respuesta es responsabilidad absoluta del Gobierno que está por ganar las elecciones. Ha faltado fundamentalmente un programa de desarrollo, y también la vocación política y la preocupación social por aprovechar esa gran oportunidad que nos da el mundo, que nos paga mucho más por las cosas que de cualquier manera estamos dispuestos a producir. Todo ese ingreso adicional, que son muchos miles de millones dólares por año, creemos que habría que haberlo dedicado de otra manera. Por un lado, a establecer un programa de infraestructura, desarrollo, apoyo al pequeños productores, apoyo a las ciudades del interior, al desmantelamiento de los conurbanos pobres de las grandes metrópolis y por otro lado un foco mucho más inclusivo y mucho más universal en la política social que no ha logrado romper el nudo muy duro que tiene la Argentina. Pese al crecimiento todavía hay 10 millones de personas que no llegan dignamente a fin de mes. Números que no existen. Luego, ante las preguntas de los periodistas, avanzó en la coyuntura más inmediata. Volvió a rechazar el presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso por las fuertes inconsistencias que, según él, presenta. Una de ellas es que el Gobierno no contará durante 2012 con las reservas de libre disponibilidad (son las reservas del Banco Central que exceden la base monetaria), pese a lo cual el oficialismo prevé usar 5.674 millones de dólares de ese origen para pagar compromisos con acreedores privados. Es decir, el ministro de Economía, Amado Boudou, dice que va a pagar con algo que no existirá cuando lo necesite. La caída de las reservas obedece, entre otras cosas, a la fuerte fuga de divisas. Algo similar ocurrirá con el superávit comercial, evaporado por la importación de bienes intermedios para la industria, aún cuando jamás la Argentina exportó por montos tan elevados como los actuales. Otro tema son las cantidades exportadas.Con perfil político, destacó que Cristina insiste en comparar los resultados de su gestión contra 2003, cuando el país estaba quebrado, en lugar de hacerlo versus 2007 que fue el año en el cual ella asumió su Gobierno. La base de la comparación no es un dato menor: contra la gestión de su propio marido, Néstor Kirchner, todos los números le dan peor, dijo."Argentina tiene una recaudación tributaria que es casi el doble de lo que tenía el gobierno de (Raúl) Alfonsín, pero a esos ahorros los gastamos en subsidiar el consumo de la energía el transporte de la clase media y clase rica en la ciudad de Buenos Aires", agregó.El gran responsable de ese drástico cambio positivo en los ingresos del sector público no es el actual Gobierno, dijo el economista, sino la recuperación del valor de las commodities agrícolas y el persistente cambio demográfico que se produce en China. "Todos los años, el equivalente a la población total de la Argentina se muda del campo a la ciudad. Eso cambia sus patrones de consumo, sus necesidades alimentarias y demanda más proteínas, y es ahí donde nosotros tenemos la suerte de estar plantados. Este proceso de China da para algunos años más", explicó con paciencia docente.Enseguida Prat Gay volvió al traje del político que es ahora y reconoció que la ciudadanía tiene motivos para votar a Cristina Fernández. "La gente siente que está bien económicamente y por eso la respalda, la gente no tiene la obligación de saber qué pasa con la economía", relató.

