Amigos, pero con diferencias
Cada vez que José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti hablan en público, el uno del otro, utilizan una palabra común: “amigo”. Julián Cañas.
Cada vez que José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti hablan en público, el uno del otro, utilizan una palabra común: "amigo". Pero hoy los amigos están en escenarios diferentes y actúan distinto. Schiaretti, a tres semanas de dejar el poder provincial, decidió quedarse en Córdoba y no asistir a la cumbre peronista, en señal de molestia por los incumplimientos de la Nación con su administración. Mientras, su sucesor dijo presente en la reunión impulsada por el kirchnerismo. Además, admitió a este enviado especial que "dialogará" con el Gobierno nacional. La situación fue similar, con cambio de protagonistas, cuatro años atrás. Un mes antes de las elecciones que consagrarían presidenta a Cristina Fernández, el entonces gobernador De la Sota cuestionó en duros términos al kirchnerismo, al que tildó de "autoritario", entre otros calificativos. Por aquellos agitados días de octubre de 2007, Schiaretti estrenaba el título de gobernador electo, luego de la polémica por el escrutinio y las denuncias de fraude del juecismo. Obligado por la circunstancia de tener que convivir cuatro años con los K, el futuro mandatario provincial organizó y fue orador del último acto de campaña que Cristina encabezó en el pabellón Verde del complejo Ferial. De la Sota se estaba yendo del poder y no tenía límites para expresar sus convicciones políticas. Lo mismo que hace ahora Schiaretti, quien le reclama a la Nación los fondos adeudados y se puede dar el lujo de pegar el faltazo a la cumbre que pergeñó la cúpula del kirchnerismo para blindar de respaldo político a la Presidenta, en un momento que empiezan a aparecer vacas flacas en el campo económico del país.Como antes Schiaretti, ahora De la Sota heredará una provincia que depende en gran medida de la caja nacional. El gobernador electo está preparando el terreno para una negociación con el poder central, que le permita esquivar el fantasma de verse en la encrucijada de no poder pagar los sueldos a los agentes públicos.Aunque no lo dirán en público, está claro que los dos referentes del peronismo cordobés tienen una visión muy parecida del kirchnerismo. Pero las circunstancias políticas y las necesidades de gestión los impulsan a ampararse en una frase que patentó Juan Domingo Perón: "peronistas somos todos".

