Temas del día:

20 años de esquirlas

El terrorismo internacional –azuzado por los fanáticos de turno– hizo mella en la capital nacional por segunda vez aquella fatídica mañana 
de un lunes después de otra 
final de otro campeonato 
mundial de fútbol, pues indudablemente la onda expansiva de la impunidad del atentado a la Embajada de Israel en 1992 fue una macabra invitación a un nuevo y mejorado crimen masivo. 

18 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Marcelo Polakoff*
20 años de esquirlas

La onda expansiva de
una bomba no siempre es sencilla de cuantificar. En ocasiones normales, cuando se trata, por ejemplo, de un derrumbe programado, esa medición ya de por sí 
implica una cierta dificultad.

¿Qué sucederá entonces si el explosivo al que aludimos es el que fue utilizado hace exactamente 20 años para 
demoler la vida de 85 personas que estaban dentro (o en la vecindad) de la mutual 
judía más importante de nuestro país, en pleno barrio de Once, en la porteña 
Buenos Aires?

Aquí las cosas cambian y adquieren dimensiones inauditas, ya que lo que usualmente es sólo espacial se 
multiplica en lo temporal en una progresión geométrica.

“La justicia que se demora termina siendo injusticia”, afirma el Talmud con su milenaria sabiduría, y por si fuera poco agrega que “la 
justicia que se pervierte,
también”.

Y a 20 años vista, la dilación y la degradación de la justicia para con el atentado 
a la Amia es una primera 
evidencia del tamaño brutal de su onda expansiva que 
largamente excedió la calle Pasteur y el año 1994.

El terrorismo internacional –azuzado por los fanáticos de turno– hizo mella en la capital nacional por segunda vez aquella fatídica mañana 
de un lunes después de otra 
final de otro campeonato 
mundial de fútbol, pues indudablemente la onda expansiva de la impunidad del atentado a la Embajada de Israel en 1992 fue una macabra invitación a un nuevo y mejorado crimen masivo.

No sólo lo sufriría la Argentina, por cierto, pues ese 
modelo aberrante –tan bien probado en nuestro suelo–
dejaría también su senda de muerte en las calles de Egipto, Indonesia, España, Estados Unidos y tantas otras tierras.

Las esquirlas siguen aquí, a nuestro alrededor.

Y la invitación a alejarse de ellas sigue siendo tan 
obvia como urgente: una Justicia independiente y eficaz, el diálogo constructivo y cercano, la moderación en lo religioso y la fraternidad, 
mucha fraternidad.

*Asamblea Rabínica Latinoamericana.