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Una canción para Brochero

Es hora de reforzar otra clase de voces y de alejar los gritos. Es hora de acercar más armonía y más unidad desde la diversidad. Es hora de cantar juntos.

01 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Marcelo Polakoff*
Una canción para Brochero

Entiendo que a mucha gente le resulte extraño. Todo lo vinculado al llamado "Cura Gaucho" parece más bien destinado a ser comentado por cualquier persona, salvo por un rabino. Sin embargo, eso no es así. La razón primera radica en que la tradición judía –que tiene bendiciones establecidas para múltiples ocasiones y vivencias– también prescribió desde hace milenios una bendición especial para ser pronunciada ante un sabio de la humanidad. Su pequeño texto dice así: "Bendito sea nuestro Dios, rey del Universo, que dotó de su sabiduría al ser humano". Palabras escuetas y a la vez maravillosas, pues se reconoce –a través de ellas– cómo la obra divina se manifiesta en tantos hombres y mujeres que hacen de su vida sencillamente una ofrenda sagrada, tal como lo hizo el cura Brochero.La otra razón es que, en este precioso oasis de diálogo y convivencia que el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz) viene sosteniendo en Córdoba desde hace más de 18 años, celebrar las alegrías de los hermanos de otras religiones ya es parte constitutiva de nuestra cotidianidad.En ese marco, cuando Fernando Israilevich –director musical de nuestra sinagoga– le estaba dando los toques finales a la canción que cerrará la comedia musical de Hernán Espinosa  Brochero, el santo argentino , no lo dudé ni un instante. Esa hermosa canción, Fons Vitae , tenía que ser el regalo de la comunidad judía de Córdoba para nuestros hermanos católicos, a fin de compartir la alegría por su canonización. Una especie de bendición cantada.El video que generosamente Daniel Arceri le sumó, y que La Voz también difundió desde su sitio en internet, no es más que un testimonio de esta vital fraternidad.Y si de fraternidad se trata, no debemos olvidar el brutal ejemplo de los primeros hermanos de la Biblia. Cuando Caín mata a Abel y se desentiende de su atroz crimen preguntándole al Creador si acaso es el guardián de su hermano, el reclamo divino es fascinante. Dios le dice: "La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra". Demasiados siglos de desencuentros han pasado; demasiadas voces de clamores sangrientos lamentablemente se siguen escuchando desde distintos grupos religiosos.Es hora de reforzar otra clase de voces y de alejar los gritos. Es hora de acercar más armonía y más unidad desde la diversidad. Es hora de cantar juntos.* Rabino, miembro del Comipaz