Tras el tsunami, el desastre nuclear
Los accidentes revelan la peor cara de la energía atómica.
Los gobiernos de los países desarrollados prefieren la energía nuclear. Argumentan que es limpia, económica y eficiente y que permite romper la dependencia de los combustibles fósiles. Nadie se preocupa, hasta que pasa lo que pasa en Japón. Algunos expertos británicos citados por la BBC apuntaron que lo que sucede en Japón es sustancialmente diferente a Chernobyl porque no hay una pérdida tan grande como en el caso de la central ucraniana y porque los vapores son arrastrados por el viento en dirección al mar. Otros, remarcan que los japoneses actuaron rápida y correctamente, no como los soviéticos. Los japoneses ordenaron inmediatamente la evacuación de la gente que vivía cerca de las centrales, mientras que los soviéticos ocultaron y negaron el accidente durante mucho tiempo. La gente continuó bebiendo el agua y comiendo los alimentos de las zonas contaminadas.La Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU (Aiea) dice que en la zona del desastre atómico de Japón se registraron hasta 400 miliSieverts (mSv) por hora. Según la Organización Mundial de la Salud, una persona, en cualquier parte del mundo, se expone a solamente 3 unidades de esa medida al año. Unos centenares de mSv, según la misma OMS produce náuseas y fiebre. Una exposición a más de 1.000 mSv causa, en lo inmediato, malestares severos y, a largo plazo, cáncer.La BBC señaló que, en 1986, algunos trabajadores que estuvieron presentes en el desastre de Chernobyl recibieron dosis superiores de radiación pero sobrevivieron. Qué consuelo.Si esto pasa en uno de los países más desarrollados del mundo, más serio y más confiable, ¿qué no puede pasar en otros países, no tan serios, no tan confiables?

