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Sigmund Freud y Carl Jung

Freud desarrolló el complejo de Edipo (atracción del niño por la madre); Jung el de Electra (atracción de la niña por el padre). Arnaldo Pérez Wat.

02 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat (Periodista)
Sigmund Freud y Carl Jung

Carl G. Jung, hijo de un pastor protestante del cantón suizo de Thurgau, nació en 1875, casi 20 años después que Sigmund Freud. Es uno de los pocos psicoanalistas que reconoce que el hombre tiene alma y que no se avergüenza de usar la palabra espíritu. En su opinión, las ideas de Dios y del diablo son una manifestación del inconsciente colectivo; o sea, de arquetipos milenarios presentes en las capas más oscuras de la mente humana desde los tiempos primitivos. Al principio, nadie fue tan ardientemente freudiano como Jung; no toleraba ninguna desviación del punto de vista de Freud. En 1909, la Universidad Clark, de Atlanta, invitó a ambos. Cuando Freud subió a la tribuna, le parecía un sueño: Europa lo había criticado y no admitía sus teorías y el psicoanálisis era reconocido en Estados Unidos. Sin embargo, el calor de la recepción académica no le hizo cambiar su opinión sobre América. 25 años más tarde pasó allí una semana, mientras sufría un trastorno intestinal. Protestó porque le costaba conseguir un baño, ya que en la mayoría había que poner una moneda o la puerta no se abría. "Es el experimento más grande del mundo, pero me temo que no será un éxito", dijo, y no volvió más. Separación doctrinaria. Hacia 1913, se separan doctrinariamente. Jung estaba disgustado por el aspecto materialista de las ideas de Freud, a quien consideraba heredero del ateísmo de Voltaire, incapaz de interpretar la vivencia religiosa. Freud, por su parte, le echó en cara su misticismo trasnochado y su incapacidad de liberarse de prejuicios sexuales y su debilidad para enfrentar sentimientos reprimidos para con la familia. Jung realizó un aporte que el mundo pronto aceptó, que se popularizó entre 1920 y 1930 y que Freud nunca tuvo en gran estima: llamó "complejos" a los grupos de ideas y sentimientos neuróticos que cristalizan en torno de un conflicto emocional.Freud lo aplicó de entrada en los niños; ejemplo: complejos de castración y de Edipo. Éste último se da en el muchacho respecto de sus padres: deseo amoroso hacia la madre y hostilidad hacia el padre, al que considera un rival. El equivalente para la muchacha (deseo amoroso del padre) es para Jung el complejo de Electra; Freud no lo aceptó. Respecto de la ideología, los prejuicios religiosos de Jung lo encadenaban del mismo modo que el socialismo encadenaba a Alfred Adler. Freud se encontraba en el medio y dedicó toda su energía en denostar a ambos pilares del psicoanálisis. Respetaba más el talento de Jung; lo consideraba salvador del movimiento. Así que, al fundarse la Asociación Psicoanalítica Internacional en Zurich, lo puso de presidente, a pesar de que lo sabía un creyente que no sentía inclinación por la rigidez de la ortodoxia judía.Los nazis quemaron públicamente los libros de Freud en 1933. En 1934, en la revista de la Asociación, Jung acusa a Freud y Adler de establecer psicologías negativas, porque, siendo judíos, sólo podían ver defectos y no las virtudes; agregaba que el inconsciente ario tiene un potencial más alto que el judío.En la primavera de 1938, entró la Gestapo en la casa de Freud, le quitaron los bienes, el pasaporte y documentos y le prohibieron salir del país. Intercedió María Bonaparte, esposa del rey Jorge de Grecia (a la que Freud había tratado), ofreciendo dinero para que lo dejasen partir. Como los alemanes exigían más rescate, intervino el presidente Theodore Roosevelt. En junio de 1938, Freud salió para Londres en silla de ruedas, con su esposa Ana, su hija Ana Freud, también psicoanalista, Dorothy Burlingham y el perrito Lun.