Señales desde Perú
El 61% de los peruanos sostiene que la democracia es un sistema de gobierno preferible a cualquier otro, pero sólo el 28% está satisfecho con sus resultados. Mario Riorda.
Sea cual fuere el resultado del balotaje del próximo domingo, la primera vuelta de Perú dejó una serie de mensajes, en particular a los países de América latina. Es probable que algunos elementos de ese proceso perduren más allá de lo electoral: 1. Democracia de mercado. Una pregunta crucial es si el electorado la ha castigado. Personalmente, creo que no. Ha alertado sobre una democracia de mercado sin presencia del Estado. Lo que ha sugerido con su voto es que el Estado, como ente redistribuidor por antonomasia, esté presente y sea eficaz. El boom económico hizo muy poco para frenar la fragmentación social. Uno de los récords es la venta de artículos electrónicos suntuarios de alta gama. Uno de los grandes déficits es la falta de agua potable. "Sin agua potable, no hay democracia", repite en forma incesante el presidente Alan García. No veo un intento de desalojar a la economía de mercado, aunque el reclamo por un Estado distribuidor es mucho más que una señal: es un grito que sumó más del 50 por ciento de los votos (si se suman los de Ollanta Humala, Keiko Fujimori y Luis Castañeda en primera vuelta). 2. Calidad de vida. No siempre el crecimiento económico de un país representa una evolución de la calidad de vida para todos. Perú es uno de los tres países regionales con mayor crecimiento sostenido a lo largo de estos años, pero da la sensación de que la salida traumática que muchos países de la región vivieron tras los años '90 llegó ahí con una década de atraso. El ciclo expansivo del país denota que el producto per cápita en términos reales creció 50 por ciento, pero en igual período los sueldos y salarios no variaron. 3. Candidatos del centro. Es frecuente que en las elecciones triunfen los candidatos que se ubican en el centro y pierdan quienes están en los extremos. Sin embargo, en la primera vuelta ocurrió lo contrario. Muchos afirman que se trata de un voto poco calificado o reactivo. Es una bajeza argumentar ello, además de elitista. El voto siempre tiene razones que lo justifican, mal que a muchos les pese. Varios analistas señalan que el resultado confirma que el populismo puede recrearse por derecha o por izquierda. Pero muchos olvidan que los gobiernos fracasan por izquierda y por derecha y ello hace necesario oír semejante corrimiento electoral, que es cualquier cosa, menos coyuntural. A pesar de la mutación de las ofertas políticas, las demandas del electorado están bien estables. 4. Democracia. Latinobarómetro demuestra que 61 por ciento de los peruanos sostiene que la democracia es preferible a cualquier otro sistema (es un valor medianamente alto entre los países de la región). Sin embargo, sólo 28 por ciento está satisfecho (este dato es realmente bajo en comparación con otros y sólo superado por México). 5. Los políticos. Uno de las especulaciones más interesantes es que hay una "relativa confianza" en la capacidad de aprendizaje de los políticos. Hoy se especula que Keiko Fujimori aprendió de lo sucedido en el gobierno de su padre, tanto como Ollanta Humala respecto de su radicalizado pasado. Lula Da Silva y "Pepe" Mujica son parámetros en la comparación. También se cree que ambos han asimilado que no pueden llegar al gobierno desconociendo el peso de los derechos humanos y rompiendo la arquitectura institucional. Ambos también saben que tendrán que lograr consenso en una gran cantidad de personas que no los han votado y que necesitan de mayorías estables para gobernar, máxime en un sistema de extrema atomización partidaria. 6. Medios de comunicación. Una práctica que hace complejo el análisis político es el rol de los medios. La confusión de línea editorial con propaganda política confirmó que la enorme mayoría de actores quedó dentro de un periodismo militante, que superpuso a cada rato su línea editorial con su posición informativa. Algunos, de modo explícito; otros, con prácticas implícitas. 7. Candidatos. Un dato derivado, que no es novedad en Perú pero que tiene correlatos regionales interesantes, es que los grupos mediáticos que apadrinaron a sus candidatos hicieron más mal que bien a sus preferidos. Por cuarta vez consecutiva, los favoritos en las encuestas –apoyados por grandes medios– no ganan una elección, y por tercera vez ni siquiera entran al balotaje. Perú es un país apasionante. Habrá que seguir atentamente su derrotero político, porque los mensajes de las urnas no son sólo para los peruanos. América latina debe observarlo con mucha atención.

