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Se nos va este marzo...

Contrariamente a lo que algunos piensan, de ser marzo de cada año sólo alterado en su ritmo por el bullicio de los escolares volviendo a clase y los maestros frunciendo el ceño porque el sueldo no les alcanza

24 de marzo de 2010 a las 12:00 a. m.
Efraín U. Bischoff (Periodista, historiador)
Se nos va  este marzo...

Contrariamente a lo que algunos piensan, de ser marzo de cada año sólo alterado en su ritmo por el bullicio de los escolares volviendo a clase y los maestros frunciendo el ceño porque el sueldo no les alcanza y tienen que empezar a dar lecciones, Córdoba ha tenido en los meses de marzo aconteceres inolvidables. Y también de los otros, sólo recogidos por los rastreadores muy avisados de los archivos. 1º de marzo de 1841. En la iglesia de Santo Domingo, de la capital provincial, se reunían muchos vecinos porque el gobernador Manuel López, "Quebracho", había ordenado hacer un funeral por los federales caídos en la Batalla de Quebracho Herrado -ahora departamento San Justo-, donde las tropas del oriental Manuel Oribe habían enfrentado a las del unitario Juan Lavalle, el 28 de noviembre del año anterior. Pero, además, el oficio religioso se aplicó por las almas de los caídos en otros encontronazos guerreros pero defensores de la "Santa Federación", y los demás que se las arreglaran... 4 de marzo de 1932. !Ah! No todo lo ocurrido en marzo tenía olor a pólvora quemada. Me acuerdo de la algarabía forjada al caer el telón en el Teatro Comedia, de la calle Rivadavia, actuales ruinas del teatro municipal, cuando en la noche del 4 de marzo de 1932 se cerraba la trayectoria de la obra teatral titulada Cuidado con las bonitas , de Alejandro E. Berutti (Córdoba, 6 de julio de 1888-Buenos Aires, 21 de agosto de 1964). La compañía teatral de Herminio Yacucci tuvo esa noche la alegría de ver saltar a algún espectador al escenario, cuando el telón estaba cayendo. 10 de marzo de 1870. En Córdoba, no siempre marzo dio motivo para exaltaciones como las que hemos anotado. Casi cuidando su prestigio de ciudad culta, el 10 de marzo de 1870 puso en práctica que la Biblioteca Mayor de la Universidad Nacional fuera abierta de las 8 a las 11 de la mañana y desde las 2 a las 5 de la tarde, entre octubre y diciembre. Y en marzo, de 7 a 10 y de 15 a 18, "al servicio público". La prensa elogió aquella disposición, pero poco después se quejaba de los pocos asistentes. 5 de marzo de 1900. Y nos quedamos en el 25 de marzo de 1900. Porque ese día, los doctores Pedro Vella y Gerónimo Pantaleón del Barco atendieron a don Marcos N. Juárez de la acometida de un derrame cerebral, aunque nada pudieron hacer para salvarlo. Comenzó entonces el lloro en el velatorio por aquel nacido en Río Cuarto el 10 de enero de 1843 y dedicado a la política durante largos años, hasta que la revolución de 1890 lo hizo renunciar de sus funciones de gobernador de la provincia y debió refugiarse en su hogar. Entonces se iban esos marzos; ahora se nos va el de 2010.