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Salud auditiva y exposición a música a altos niveles sonoros

Los efectos de la exposición al ruido son acumulativos y el daño que ocasiona no necesariamente se manifiesta en la etapa comprendida entre los 12 y 19 años, sino después de los 20. Ester C. Biassoni y Mario R. Serra.

19 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Ester C. Biassoni* y Mario R. Serra**
Salud auditiva y exposición a música a altos niveles sonoros

En nuestros días, la música está presente en la mayor parte de las actividades que realizan los adolescentes. A esa edad, la música adquiere un rol protagónico en el desarrollo individual y social y es un elemento central de su identidad.Esta afición a la música se caracteriza por la tendencia cada vez más acentuada a escucharla a altos niveles sonoros, a volumen alto, ya sea a través de reproductores personales de música aplicados al oído o exponiéndose en discotecas, en espectáculos en vivo o en las distintas actividades diarias que realizan.Este hábito tan común en los adolescentes y jóvenes es considerado como comportamiento de riesgo para la salud auditiva, por constituir una de las causas principales del deterioro auditivo prematuro en esas edades.Esos niveles sonoros se incrementan, por lo general, en forma paralela con los avances tecnológicos. A medida que estos permiten la aparición de equipos y dispositivos cada vez más potentes. Esto da lugar a una relación inversa entre avance tecnológico y conservación de la audición. Reglamentaciones ausentes. Para un enfoque integral del problema, es importante considerar la necesidad de una adecuada reglamentación referida a la exposición a ruido recreativo, tal como existe para la exposición a ruido ocupacional. Lamentablemente, es un tema que no ha sido aún considerado a nivel gubernamental con la atención que se merece, pese a que en la mayoría de los casos la exposición a música excede los niveles límites de presión sonora permitidos para la exposición a ruido ocupacional.Tal es el caso de las discotecas, donde los niveles sonoros medidos exceden siempre los 100 DBA (decibelio A, indicador del riesgo auditivo), lo que constituye un verdadero peligro para la audición.Los comportamientos de riesgo para la salud auditiva son motivo de verdadera preocupación por parte de los distintos organismos de salud a nivel mundial y todos ellos señalan la necesidad y urgencia de llevar a cabo acciones destinadas a conservar y promover la audición en edades tempranas.Entre esos organismos, cabe destacar lo expresado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera la pérdida auditiva producida por la excesiva exposición a altos niveles sonoros como una de las "enfermedades irreversibles más frecuentes" en la actualidad, en especial entre la gente joven, por lo que señala la necesidad de su diagnóstico temprano y su prevención.El Comité Científico sobre Riesgos de Salud Emergentes y Recientemente Identificados (Scenihr, por sus siglas en inglés), de la Comisión Europea, se refiere a la exposición a ruido excesivo como la causa principal de desórdenes auditivos en el mundo. Esto antes era atribuido a ruido ocupacional, pero en la actualidad implica considerar además los altos niveles sonoros que caracterizan a las actividades recreativas de los jóvenes.Este comité estima que en dos décadas los miembros de la comunidad de jóvenes con exposición social a ruido se habrá triplicado en relación con la década de 1980, mientras que el ruido en los lugares de trabajo habrá disminuido.Los estudiosos del tema sostienen que el término "pérdida auditiva inducida por ruido" debería ser reemplazado en el caso de los jóvenes por "pérdida auditiva inducida por música". Investigación y proyección social. Estudios recientes muestran que la exposición continuada tanto a ruido ocupacional como a ruido recreativo (música) puede ocasionar a lo largo del tiempo desplazamientos permanentes del umbral auditivo (daño auditivo irreversible). Esto se debe a la acumulación gradual de daño que se va produciendo en las células externas del oído interno en las sucesivas exposiciones.Por lo tanto, los efectos de la exposición al ruido son acumulativos y el daño que ocasiona no necesariamente se manifiesta en la etapa comprendida entre los 12 y 19 años, sino que puede evidenciarse con claridad a mediados de la década de los 20 años.Esto coincide en la mayoría de los casos con el ingreso al mundo laboral, con las consecuencias que puede traer aparejado.En nuestro país, se han conocido cifras alarmantes relacionadas con rechazos en los exámenes preocupacionales por hipoacusias inducidas por ruido en jóvenes entre 20 y 25 años.Esta realidad hizo que la línea de investigación sobre Conservación de la Audición que se desarrolla en el Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (Cintra), Unidad Asociada de Conicet, en la UTN, Facultad Regional Córdoba, se planteara como objetivo prioritario dar respuesta científica al problema, mediante estudios especiales llevados a cabo con adolescentes de la ciudad de Córdoba.A su vez, busca contribuir a la promoción de la audición en una etapa de vida en la que aún se desconoce la importancia de cuidar la salud para una mejor calidad de vida. Los resultados obtenidos hasta el momento han mostrado que los oídos más sensibles o más vulnerables comienzan a deteriorarse en edades tempranas como consecuencia de la exposición a niveles sonoros excesivos durante el período adolescente, lo que puede convertirse en daño permanente si no se toman las medidas de protección necesarias a tiempo.Estos resultados también han servido para mostrar la necesidad de validar pruebas audiológicas que permitan conocer tempranamente la sensibilidad o vulnerabilidad del oído para poder actuar en forma preventiva, temática que se está investigando en el presente.Paralelamente, y como una proyección social de la investigación científica que realiza el Cintra, se ha instrumentado un Programa de Educación para la Promoción de la Salud Auditiva en los Adolescentes. Este programa parte del paradigma de que las instituciones educativas constituyen un escenario favorable en el diseño de recursos e iniciativas psicosociales para promover la salud y prevenir enfermedades.Consiste en la capacitación de Adolescentes Promotores de Salud Auditiva, quienes se convierten en los responsables de difundir entre sus pares la importancia de la función auditiva como medio orgánico y social necesario para asegurar una mejor calidad de vida futura. Para consultar: - Cintra, Centro de Investigación y Transferencia en Acústica,- Unidad Asociada de Conicet, Universidad Tecnológica Nacional, Facultad Regional Córdoba. Maestro M. López esq. Cruz Roja Argentina, Ciudad Universitaria, Córdoba. Teléfonos: (0351) 468-6389/598-6037. E-mail: [email protected]. Página web: http://www.investigacion.frc.utn.edu.ar/cintra/

*Investigadora del Conicet.** Centro de Investigación y Transferencia en Acústica (Cintra).