Remedios para la crisis política
A nadie se le escapa que la política en la Argentina es sobre todo un juego en el que lo que verdaderamente importa es la toma y la conservación del poder. Andrés Lagalaye.
A nadie se le escapa que la política en la Argentina es sobre todo un juego en el que lo que verdaderamente importa es la toma y la conservación del poder. Éste, obviamente, no funciona como herramienta para la realización del bien común sino que, en la mayoría de los casos, es considerado por los contendientes como un fin en sí mismo. Y en este hecho reside el principal problema con el que se encuentran las democracias contemporáneas: no pareciera que el quehacer político fuese útil para el servicio de la comunidad política en su conjunto. Ahora bien, esta realidad trae como correlato una progresiva enajenación de la dirigencia en su relación con la ciudadanía.La no muy difícil identificación de este problema abre, sin embargo, una enorme gama (de posibilidad) de respuestas. Y lo que indica la prudencia política es que, si bien estas respuestas no dejan de ser legítimas, por su multiplicidad tienen que ser elaboradas teniendo en cuenta principalmente su eficacia. El objetivo debe ser, entonces, reducir la brecha que separa a los ciudadanos de quienes los dirigen, con el fin superior de que ambas partes se dediquen a bregar por el bien común. Nuevos canales. Como la tendencia hacia la división entre las partes puede ser consecuencia de las fallas de un sistema que hace participar a sus ciudadanos sólo a través del voto, y que utiliza a éste como medio para dar a la dirigencia una carta blanca para cualquier tipo de acción de gobierno, una posible vía de solución sería la de abrir nuevos canales de participación para los que no forman parte de la corporación política, pero que, a pesar de ello, están caracterizados por su vocación por lo público. El primer ámbito en el que los ciudadanos tienen la posibilidad de ser eficaces y de ayudar a quienes los gobiernan y representan es el espacio local. Esto, por una simple razón: tienen vecindad con los problemas que deben resolver. Ahora bien, para que esa participación sea efectiva, se deben cumplir cuatro objetivos fundamentales, que son como cuatro escalones que involucran progresivamente a quienes los suben. Los ciudadanos deben estar informados, deben ser consultados, deben poder tener participación en algunas decisiones y deben poder controlar lo que hace el Gobierno. Además, y para que este tipo de participación no dependa de la buena voluntad del gobernante de turno, estos escalones de participación deben ser perennes y formar parte del patrimonio de instituciones que hacen a la riqueza de la vida local.
*Director de la Escuela de Gobierno Fundación Civilidad

