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Relaciones sugestivas

La experiencia de Chile sobre subsidios a las ONG es para evaluar. Emilio J. Cárdenas.

30 de junio de 2010 a las 12:01 a. m.
Emilio J. Cárdenas - Ex embajador de Argentina ante la ONU
Relaciones sugestivas

Las contribuciones financieras -y de todo orden- canalizadas por el Gobierno del matrimonio de Cristina y Néstor Kirchner a algunas organizaciones no gubernamentales (ONG), cuya ideología es notoriamente afín a la de la administración nacional, son ampliamente conocidas.

Pero lo que está sucediendo ahora en Chile puede bien ser un mensaje acerca de lo que podría depararles el futuro, cuando, inexorablemente, las actuales autoridades deban alejarse del poder después de ocho años de patológico actuar.

En efecto, la administración del presidente Sebastián Piñera está investigando de cerca el apoyo financiero masivo conferido por el gobierno socialista de su predecesora, Michelle Bachelet, a algunas organizaciones no gubernamentales cercanas al poder.

Me refiero a la Fundación Salvador Allende, a la Fundación Frei, a la Fundación Violeta Parra, a la Trienal de Chile, a la Corporación Cultural Balmaceda, al Museo de la Memoria y algunas otras. La sola enunciación de las entidades sugiere, ciertamente, la vinculación política subyacente y la simpatía del socialismo hacia ellas.

En Chile, las contribuciones financieras a esas entidades aumentaron de manera exponencial: 26 por ciento en 2009 en relación con 2008 y 75,8 por ciento respecto de 2006. Esto pese a que el número total de las entidades beneficiarias cayera fuertemente.

Bajo la lupa. Ahora, llegó en Chile la hora de la fiscalización y de poner esas erogaciones bajo la lupa. Ya no de las suspicacias, sino de las comprobaciones. De la verdad, entonces. Como también llegará seguramente mañana entre nosotros.

Quedó ya al descubierto, en Chile, que además se comprometieron aportes que excedieron en el tiempo al mandato del gobierno anterior, lo que no debió haber sucedido. Y que no todas las contribuciones hechas se asentaron o registraron contablemente, como marca la ley.

No es tampoco imposible que los controles y verificaciones sobre lo mucho donado o contribuido fueran en extremo débiles o inexistentes. Allí como aquí.

El devastador terremoto chileno agrega ahora razones adicionales a las tareas fiscalizadoras normales que están en curso; por caso, que hay otras urgencias y prioridades que obligan a revisar compromisos asumidos que quizá ya no tengan demasiado sentido.

Lo que ha sucedido en Chile es para aprender y tener en cuenta, cuando la sospecha de que pudieran haber existido abusos en subsidios y apoyos a ONG crece también entre nosotros, con mucha rapidez.