Persona por nacer
Quiero replicar algunos conceptos publicados el 18 de septiembre último en La Voz del Interior , en una entrevista realizada a Juan Marco Vaggione. Javier Hünicken.
Quiero replicar algunos conceptos publicados el 18 de septiembre último en La Voz del Interior, en una entrevista realizada a Juan Marco Vaggione. En el proyecto de despenalización del aborto, no está en juego ninguna religión: ni la Católica ni otras, pues lo que se está tratando de defender es un derecho humano. No cabe, pues, hablar de "fundamentalismos" o rotular de "activismo religioso conservador" a quienes se oponen a la supresión de la vida. Soy doctor en Derecho y Ciencias Sociales y mi paso por la Facultad de Medicina me llevó a profundizar dos aspectos de la vida humana: la concepción y la problemática de la vejez. Sobre ambos temas tengo publicaciones en libros y revistas. Por eso, hoy me veo en la incómoda obligación de replicar al colega desde un punto de vista estrictamente científico. A partir del embrión. El niño tiene vida propia desde mucho antes de nacer, pues cuando la célula germinal femenina es fecundada por la célula germinal masculina, nace el embrión y, a partir de la fecundación, ese pequeñísimo ser emprenderá por sí mismo una serie de actividades para supervivir y desarrollarse, aunque a simple vista no se vea. Sabemos por la Biología y la Genética que él desplegará una inusitada actividad fisiológica en el seno de su madre: se autoprotege con un revestimiento que él crea, la placenta. El cordón umbilical es otro recurso que desarrolla por sí solo, para conservar la vida durante los nueve meses que convivirá dentro del seno de su madre. El profesor Jerome Lejeune, titular de la cátedra de Genética Fundamental de la Universidad de París, enseña que "el embrión, siete días después de su fecundación, mide milímetro y medio y emite un mensaje químico que fuerza a la madre a conservarlo (...) entre otras cosas es el niño el que detiene los ciclos menstruales de su madre". Y prosigue: "En el primer mes, es decir a los 15 días de la fecundación, el corazón ya late y a los dos meses el feto mide tres centímetros desde la cabeza a las caderas, es tan pequeño, que cabe en una cáscara de nuez. Pero ya posee forma completamente humana (...).Como hay una vida en el seno materno, bien pueden tildarse de "criminales" los intentos de despenalizar el aborto que nuestro Código Penal reprime, aunque estipula muy pocas causales de impunidad, mediando ciertos requisitos y en situaciones muy restringidas. Caso contrario, reprime al que, de modo intencional o preterintencional, causare un aborto (artículos 85 y 87) y castiga a la mujer que ocasionare su propio aborto o consintiere que otro lo causare (artículo 88). La perversa iniciativa de despenalizarlo, que se trata en el Congreso, exige de nosotros, cualquiera sea el credo que se profese o sea agnóstico, una acción decidida para que los representantes sean conscientes en sus decisiones, ejercitando con recta intención y conocimiento de causa la fundada oposición al proyecto. En el tema, no se hace hincapié en una postura religiosa, sino en una encendida defensa de los derechos humanos, aun cuando las organizaciones que enarbolan su defensa tengan un inexplicable mutismo en este tema fundamental y trascendente, como es la preservación de la vida humana. Los diputados y senadores son nuestros mandatarios y traspasarían gravemente todos los límites de su mandato si legalizaran actos criminales, provenientes de ocultar las consecuencias de una relación sexual con derivaciones no deseadas, como es el embarazo.
*Doctor en Derecho y Ciencias Sociales; docente

