Números extraviados
La creación de los organismos descentralizados –agencias y entes– triunfó al instalar la idea de que la política era “cara”. Eufemismo que liberó la discrecionalidad del gasto.
La cuenta de inversión 2013 no avala la solidez que el Gobierno de Córdoba declama. Aunque el gobernador la ventile como óptima, los datos no reflejan la realidad. “Los hechos fiscales aparecen como un síntoma claro que nos ayuda a definir la estructura de una sociedad”, escribía Joseph Schumpeter.
La ansiedad y el temor en que vive nuestra sociedad forman parte del conjunto de un Estado ausente y de la calidad y transparencia del gasto público. Problemas en hospitales, escuelas, seguridad, accidentología vial, Justicia que condene hechos corruptos, pobreza, droga, narcotráfico, secuelas de la ineficacia política que desguarnecen a la ciudadanía.
“Hay un caldo de cultivo para el conflicto social”, asevera el gobernador. Patético descubrimiento luego de 14 años de gobernar Córdoba, donde el pobre se hizo más pobre; el rico, más rico; la droga produce estragos y los delitos de guante blanco no tienen sanciones. Por las dudas, Córdoba no es una sociedad distópica.
El costo de la política
Las reformas improvisadas gravitan en torno de favorecer al que gobierna y no a los gobernados. Edmund Burke dudaba de que la historia proporcionara apoyo suficiente para presentar una teoría acertada que dirigiera la suerte de un Estado. No conocía Córdoba.
La creación de los organismos descentralizados –agencias y entes– triunfó al instalar la idea de que la política era “cara”. Eufemismo que liberó la discrecionalidad del gasto.
El Ejecutivo destinó para ellos 1.696,4 millones de pesos, con un adicional de 149,3 millones para evitar que las agencias finalicen en rojo. Estos entes devengaron sueldos por 299,4 millones, con un personal afectado de 2.225 personas. Esos mismos agentes gastaron 68,9 millones en publicidad. ¿Cuál fue el ahorro?
El federalismo quedó en manos de mayorías automáticas, autocráticas y autoritarias. La teoría de John Stuart Mill se confirma: “La tiranía de la mayoría se incluye ahora generalmente entre los males contra los cuales la sociedad debe estar en guardia”.
Para reflexionar
La imposición de las mayorías sobre el falso federalismo diluyó el debate legislativo por una escribanía de lujo y sepultó los aportes de la oposición orientados a producir cambios que eviten la disgregación social.
Es imposible vencer los flagelos sociales y sus agentes externos cuando nos encontramos con hechos inexcusables. Hay deudas en sectores que hacen a una sociedad respetable y razonable, donde la inclusión resuelve los desvíos. Ejemplos: en educación, 773,1 millones de pesos y subejecuciones presupuestarias: infraestructura de escuelas, 94 millones, y Programa de Construcción de Aulas Nuevas, 28 millones, mientras las aulas contenedores todavía existen; violencia familiar en cinco millones, con presupuesto de 7,5 millones. Salud, 580 millones, con 358 millones de deuda flotante para los hospitales de Capital e interior, y 35 millones en salud mental. Desarrollo Social, 238,7 millones de pasivo, aunque, desfile por medio, a los veteranos de Malvinas les deben 21 millones.
El gobernador, en una entrevista difundida el pasado 6 de abril, se exigió “cuidar cada peso que gastamos”. Falso. Prevalecen los hechos que son evitables.
En publicidad, el Gobierno gastó 432,9 millones de pesos, con una deuda flotante de 161,9 millones. Aunque el 31 de diciembre, por resolución 1.566, abonó 88,9 millones. Al total, hay que agregar 68,9 millones de las agencias. Turismo, al frente, con 23,5 millones.
Otros datos no cierran. De la tasa vial –cuya recaudación fue de 534,5 millones– se desconoce el destino de 156,7 millones de las partidas 087 y 527 de la cuenta de inversión.
Nada se sabe del destino de los fondos de mantenimiento de Red Firme Natural, que ascienden a 267,9 millones de pesos; consorcios canaleros, 25,6 millones; fondos de infraestructura de gasoductos, 438,1 millones; e infraestructura y comunas, de 101,8 millones, subejecutado en 38,7 millones e impagos 13,5 millones.
En estos días, Córdoba se ve afectada por las inundaciones de campos y ciudades. No obstante, el Ministerio de Agricultura dejó sin aplicar fondos por 53,5 millones de pesos. Una de las mayores curiosidades de la cuenta de inversión es que el llamado impuesto al fuego recaudó un siete por ciento menos que en 2012: cuatro millones.
La pregunta que prevalece es: ¿dónde está el dinero?
Las palabras y el viento
La seguridad es un problema para el Gobierno provincial. La sociedad la padece. Crece el índice de hechos criminales y la brutalidad de los asesinatos.
No obstante, dejó pendiente de pago 483 millones de pesos. El gobernador criticó a la Policía provincial por el acuartelamiento. Las sanciones no trajeron soluciones, pese al despliegue policial.
La conjunción delito-droga hace estragos en los jóvenes ante la inopia oficial. Desarrollo Social disminuyó lo asignado a prevención contra la drogadicción, de 2,02 millones de pesos a 943 mil, y pagó la mitad.
Las graves imputaciones del gobernador referidas a que narcos, proxenetas y dueños de prostíbulos actuaron en los saqueos no han tenido respuestas ni acción judicial de oficio; menos detenidos. Sin eco, el gobernador tampoco lo denunció ante la Justicia.
La deuda provincial es mayor a 31 mil millones de pesos: se expresa en pesos y dólares, y se reparte entre la Agencia Córdoba de Inversión y Financiamiento, el Banco de Córdoba, las otras agencias, organismos descentralizados y deuda flotante. Esta última asciende a 8.641 millones de pesos. Y aunque el Gobierno y algunos medios consideren como transitorios los 1.188,3 millones de la deuda del personal, al utilizar el Fondo Unificado Córdoba (Fucor), la transferencia pasa al Banco de la Provincia. Luego, como se puede, se paga.
Al cierre de la cuenta de inversión, ese fondo contaba con 3.142,5 millones de pesos. Es cierto que la inflación puede licuar el gasto; de lo contrario, se producen contracciones en el consumo. Abundará en ingresos por la misma razón. Pero todo debe suceder; si no, tomando las palabras del gobernador pero en términos mediterráneos: los cordobeses estamos jodidos. Y no tendríamos que estarlo. Los hechos no dejan de existir porque se los ignore o se los disfrace.
* Legislador por el Frente Cívico y Social, vicepresidente primero de la Legislatura provincial.

