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Los giros obligados que hace la Presidenta

Aunque tampoco entre ellos es todo armonía, De Vido, Kicillof, Lorenzino, Bossio y hasta el opacado Amado Boudou hacen fila para quejarse de Moreno. Carlos Sacchetto.

22 de julio de 2012 a las 12:01 a. m.
Los giros obligados que hace la Presidenta

No fue un gesto de generosidad política. Tampoco un repentino arranque de bondad ni la consecuencia de sentirse conmovida por los trabajadores estatales bonaerenses que todavía no han podido cobrar el medio aguinaldo completo. Todo indica que el argumento más sólido para convencer a Cristina Fernández de la necesidad de corregir algunos rumbos que estaba tomando su gobierno fue la dureza con que a veces se expresa la realidad.A disgusto por no poder torcer ese determinismo, y luego de repasar una y mil veces las encuestas que demuestran que el conflicto con el gobernador Daniel Scioli hizo caer en forma sensible su imagen, la Presidenta ordenó que rápidamente aparecieran la solución y el dinero para acotar la pelea. Esos sondeos indicaban que el Gobierno nacional era considerado principal responsable del ahogo financiero a la provincia de Buenos Aires y que la estrategia de acusar a Scioli de mal administrador había fracasado. Los intendentes también aportaron lo suyo y señalaron al vicegobernador Gabriel Mariotto como culpable de los errores cometidos. Y hasta Diego Maradona presionó al decir que era la gente la que quedaba como rehén del conflicto. Recalculando. Conclusión: con plata de los jubilados prestada a un interés del 16,62 por ciento anual, cuando la cifra de inflación no se prevé menor al 26 por ciento; con una foto de Cristina y Scioli tomada frente a una docena de periodistas nunca antes invitados al despacho presidencial, y con Mariotto cada vez más golpeado políticamente, Cristina giró sobre sus tacos, aflojó las tensiones internas y sólo postergó por un tiempo un conflicto tan irresuelto como inevitable. En principio, Scioli salió fortalecido, porque comprobó que los costos de cualquier ajuste serán compartidos con la Nación. Pero nadie imagina que en diciembre no será necesario un nuevo aporte extraordinario, cuando esa provincia termine el ejercicio con un déficit financiero de 19 mil millones de pesos, como se calcula. Las otras "correcciones" aplicadas por la Presidenta no fueron tan públicas y se conocieron como una derivación de la interna que se desarrolla en el área económica del Gobierno. Los reproches a la gestión de Guillermo Moreno por lo que está sucediendo con el dólar paralelo que sube y el nivel de actividad que baja por los controles al comercio exterior, no tenían antecedentes. Uno de los funcionarios que estuvo presente en la reunión donde Cristina se enojó no perdió la oportunidad de filtrar el dato como una manera de expresar sus diferencias con Moreno. Aunque tampoco entre ellos es todo armonía, Julio De Vido, Axel Kicillof, Hernán Lorenzino, Diego Bossio y hasta el opacado Amado Boudou hacen fila para quejarse de Moreno. Consideran que ha acumulado demasiado poder y que sus ideas llevan por mal camino a la Presidenta. Así, las lealtades se ven debilitadas y la falta de certezas sobre cómo continuará el modelo las debilita aún más. Lo más negativo es que, afectado por las grietas internas, ese equipo es el que debe enfrentar el difícil momento que vive la economía argentina.No es el único laberinto en el que se ha metido el Gobierno por propia voluntad. Su relación con los sindicatos, ahora divididos en cinco agrupamientos, no permite avizorar por el momento una salida exitosa. ¿Alguien puede suponer que hay sinceridad recíproca en el acercamiento de la Casa Rosada con los llamados "Gordos" y los que desconocen la conducción de Hugo Moyano? La visita de esos dirigentes a la Presidenta, hace pocos días, tuvo para ellos un interés concreto. "Es preferible estar cerca del poder antes que lejos. Ellos no quieren quedarse afuera: quiere n participar", aseguran quienes conocen al sector desde adentro. Lo que viene. Durante el gobierno de Carlos Menem, "los Gordos" apoyaron las medidas oficiales porque recibieron a cambio una participación directa en ellas. Así, por ejemplo, los gremios integraron los directorios en la privatización de las empresas públicas y hasta en el sistema jubilatorio, con las AFJP. ¿Piensan ahora que la Presidenta los incluirá en las reformas que prepara al sistema de salud? Falta poco para saberlo. La disolución la semana pasada de la Administración de Programas Especiales (APE), que manejaba los fondos para tratamientos de salud de alta complejidad, fue el comienzo. Lo que sigue, aseguran en el Gobierno, es la nueva ley que se conocerá como "Salud para Todos" y que quitará a los sindicatos el control de las obras sociales. El antimoyanismo quiere estar en lo que resulte y plantea el gran desafío a la Presidenta: hacer una alianza con "los Gordos" o enfrentar a todos.