La misericordia en acción
Hoy, el ejercicio de la misericordia es una realidad. A pesar de tanto egoísmo y de tanta falta de amor visible en el mundo. La misericordia aparece por todas partes, está viva.
Los conflictos que se suceden día a día en nuestra sociedad han producido un gran deterioro en personas que se encuentran hoy en verdaderas situaciones límite. Estos conflictos tienen que ver, en muchos casos, con la irresponsabilidad y las malas conductas de aquellos que, por buscar satisfacer sus intereses personales, perjudicaron a otros.Frente a esta situación, aparece la intervención de quienes han tenido la disposición de compadecerse de los sufrimientos y de las miserias ajenas. Así surge el ejercicio de la misericordia, que es ni más ni menos que el amor puesto en acción.Sin amor, es imposible ejercer un acto de misericordia. El amor da sustento a la misericordia, que, antes que un sentimiento, es una práctica.Los sentimientos de amor y de compasión por los que sufren se llevan a la práctica ejerciendo misericordia. El mejor ejemplo para los cristianos es el propio Cristo. San Pablo dice: "Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecado, nos dio vida juntamente con Cristo".La misericordia de Dios por medio de Jesucristo se manifiesta en el perdón y la reconciliación que todos los seres humanos necesitamos. Es ella la que hace que podamos tener inclinación a sentir compasión por los que sufren y ofrecerles ayuda. Nos permite dejar de lado intereses personales y ponerlos en beneficio de otros. Hace que ayudemos también a aquellos que se encuentran en situaciones límite, debido a que en determinadas ocasiones no fueron tratados con amor.Qué bueno que en medio de tanto negativismo que nos rodea podamos ver lo positivo que todavía existe.Hoy, el ejercicio de la misericordia es una realidad. A pesar de tanto egoísmo y de tanta falta de amor visible en el mundo. La misericordia aparece por todas partes, está viva.Esa misericordia viene del mismo Dios, es un atributo divino que no es producto de lo humano. No tiene que ver con su inteligencia ni con su capacidad, tiene que ver con la intervención de Dios en el hombre. Y en la medida en que Él ponga esa misericordia en nosotros, vamos a poder ejercerla. No se puede dar lo que no se tiene. Dios te bendiga. * Pastor evangélico, miembro del Comipaz

