La memoria
Es por la Historia, Joaco, escrita con mayúsculas porque es la Historia de todos, justamente construida con la memoria. Y a mi edad todo tiene que ver, en más o en menos, con la memoria.
Querido Joaquín: Anoche llamé a tu casa (como hacemos los abuelos todas las noches) para hablar con vos y tus papás. Me atendiste como siempre, apurado. Yo quería saludarlos, saber novedades... pero parece que no tenías ganas.Entiendo que con 10 años estás ocupado. Yo ya pasé los 80 y me sobra el tiempo.Pero el domingo nos preguntaste algo importante: querías saber por qué es feriado el 24. Tu papá te lo explicó rápido, pero yo quise contarte la historia completa. Apenas empecé, te cansaste de oír (o yo soy lento para hablar) y al final terminamos todos callados viendo el partido.Por eso te escribo una carta; a la antigua, en papel.Leela cuando quieras; toda o por partes. Si querés, guardala para más adelante. No importa cuándo, pero no dejés de saber qué pasó el 24 de marzo de 1976. Y después. Es por la Historia, Joaco, escrita con mayúsculas porque es la Historia de todos, justamente construida con la memoria. Y a mi edad todo tiene que ver, en más o en menos, con la memoria. Según el Pequeño Larousse Ilustrado , "la memoria es la capacidad de recordar". Yo creo que hay mucho más que eso.La memoria incluye otras capacidades, como la de olvidar; un gran recurso cuando los recuerdos duelen. Ella decide: agranda los recuerdos lindos y a los malos los disfraza, o los esconde.Mirá si será amplia la memoria que hasta te deja modificar los recuerdos, reinventarlos a gusto. No digo crear mentiras, sino recordar diferente de lo que ocurrió. Maquillamos fechas y personajes y así surge otro relato.Por todo esto te digo que hay que estar atento y nunca bajar la guardia.Porque cuando atravesamos épocas de horror (como en la década de 1970) la memoria tiende a cuidarnos y entonces corremos el riesgo de olvidar. Allí están entonces los afectos intactos; son los hijos, los amigos y los compañeros perdidos que no pueden volver a desaparecer.Por eso escribo, Joaco, para que ningún dolor esconda nuestra Historia.Los viejos tenemos tantos recuerdos que a veces necesitamos aliviar la carga. Yo, por ejemplo, a veces me olvido de las cosas, de lo que comí o de tomar las pastillas. Pero no de la Historia.También pierdo las llaves, pero puedo nombrar de corrido los libros que leí el año pasado, autor por autor. Es común que olvide los lentes, pero sé cuándo cumple años cada integrante de la familia; incluso las cuñadas.Mi médico dice que olvidar algunas cosas hace bien. Tiene razón; a mi edad, siendo huérfano y sin amigos cerca, acordarse de todo duele. Nos aferramos a la memoria, Joaco, porque cada minuto cuenta, cada encuentro vale. Elegimos la piedad para recordar; así no nos gana el odio.La memoria que últimamente estoy disfrutando son los olores de mi infancia. El jazmín del patio, florecido en primavera. El del betún, la goma de borrar Dos Banderas y los lápices Faber. También el olor a rosas del pelo de mi compañera de banco; pobre Laura, ya murió.La memoria te hace humilde cuando valorás lo perdido.Estas palabras, las que recuerdo y las que no, todas, serán algún día parte de tu propia memoria. Porque las palabras unen personas en algo inquebrantable: la memoria de todos.Ojalá tu memoria tenga la libertad de recordar y de olvidar. Tal vez algún día, recordando estas ideas, recuerdes a tu abuelo.Creo que escribí demasiado sobre mí. Tenés razón cuando decís que te aburrís.De todos modos, recién ahora empiezo a contarte sobre el 24 de marzo. Sobre lo que pasó, sobre nosotros, sobre los que no están, sobre lo que pudo ser.Para que entiendas. Para que nunca te olvides.
*Médico

