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La libertad nuestra de cada día

Cuando no se tiene respeto por la opinión y los actos que ejercen los demás, estamos, sin dudas, frente a una situación de libertinaje.

20 de agosto de 2013 a las 06:15 a. m.
Norberto Ruffa*
La libertad nuestra de cada día

Una de las cosas más hermosas que nos puede suceder en esta vida es poder vivir en libertad. Ser libre es maravilloso. Es una lástima que no todos los seres humanos podamos gozar de este beneficio. Quienes lo tenemos, debemos ser agradecidos a Dios por poder disfrutar de todo lo que esto implica.

La falta de libertad hace que el ser humano pierda la capacidad de poder obrar según su propia voluntad a lo largo de su vida. Lamentablemente, nos encontramos en una sociedad que ha perdido el curso del sentido de la libertad.

Hace tiempo me enseñaron que mis derechos terminan donde empiezan los derechos de los otros. El problema surge cuando abusamos de la libertad que tenemos y entonces esta, al no tener control ni límite, se transforma en libertinaje, y se produce de esta manera una actitud irrespetuosa ante la ley, la ética y la moral, que perjudica a nuestros semejantes.

Vivimos en tiempos en que quienes abusan de su libertad, con sus dichos o sus conductas, ofenden y lastiman a los otros, obrando muchas veces con total impunidad y sin importarles las consecuencias. Esto lo vemos de forma permanente en todos los ámbitos de la sociedad en que vivimos.

Cuando no se tiene respeto por la opinión y los actos que ejercen los demás, estamos, sin dudas, frente a una situación de libertinaje.

También entiendo que existe una libertad interior, muy necesaria para poder vivir feliz y que, lamentablemente, no todos la experimentamos. Hay personas que en su exterior aparentan ser libres, pero que en su interior no lo son.

Hay situaciones que ocurren en la vida que hacen que el ser humano no pueda disfrutar de esa libertad. Circunstancias adversas que crean sentimientos negativos y que muchas veces llevan a una depresión difícil de sobrellevar.

En varias ocasiones me preguntaron cómo se puede saber si Dios existe. Ante esta pregunta, aparentemente complicada, encuentro una respuesta muy sencilla. Cuando alguien se atreve a creer en Él y le entrega su vida, esa presencia sobrenatural hace un cambio en el interior y produce una verdadera libertad.

En personas que por años tuvieron vicios y malas costumbres que les traían un gran agobio, veo cómo de pronto, al acercarse a Dios, se rompen las cadenas que las atan y comienzan a experimentar una libertad interior que antes no tenían.

Entonces, ante las evidencias, puedo decir con certeza que Dios existe. Así de simple. En las Sagradas Escrituras, dice: “Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla” (Santiago 2:25).

La ley perfecta es la ley de Dios (su palabra), que no es la ley de los hombres. Es la que libera y produce en quien la practica una verdadera bendición.

Mi anhelo es que tengamos una Argentina con ciudadanos que podamos proclamar esa libertad interior, no sólo para nuestro beneficio sino también para el de nuestro país.

*Pastor evangélico, miembro del Comipaz.