Temas del día:

La importancia de ser como niños

Por qué los seres humanos, con conductas equivocadas, pueden involucrar a los menores en situaciones en las que estos nada tienen que ver.

15 de septiembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Norberto Ruffa*
La importancia de ser como niños

En los últimos días, los medios de comunicación muestran imágenes que son aterradoras, imágenes que al verlas nos provocan una gran tristeza e indignación. Entre los miles que escapan de su país natal por falta de alimentos y por no poder vivir de modo digno, vemos a muchísimos niños de diferentes edades que salen junto con sus padres.Ver sufrir a personas mayores es bastante doloroso, pero mayor aún es el dolor cuando se trata de niños.Este éxodo se da no sólo a través de las fronteras terrestres, sino también en gran cantidad de embarcaciones que salen al mar, muchas de ellas sin estar en condiciones de navegar. Así, sobrecargadas de personas, se largan sin saber si llegarán a destino.La foto que recorrió el mundo entero –en la que se ve a un niño sirio tirado en la playa– muestra la crueldad de esta situación.Siempre me pregunté por qué los niños tienen que sufrir las consecuencias de los errores que cometen los mayores. Por qué los seres humanos, con conductas equivocadas, pueden involucrar a los menores en situaciones en las que estos nada tienen que ver.Pienso en la importancia que Jesús daba a los niños, ya que en varias ocasiones se refirió a ellos. En una oportunidad, sus discípulos los sacaron de en medio para que no molestaran al maestro. Entonces, él los llamó y les dijo: "Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos" (Lucas 18:16).En otra ocasión, también llamó a un niño y, poniéndolo en medio de sus discípulos, dijo: "Les aseguro que, a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos" (Mateo 18: 3 y 4).Al ponerlos como ejemplo, Jesús nos recuerda la necesidad imperiosa de que se produzcan cambios en la sociedad en que vivimos. La humildad, la sinceridad y la verdad –características propias de los niños– se ven poco en los mayores; por tal motivo, necesitamos que estas cualidades sean una realidad en nuestras vidas.Es importante que podamos ocuparnos y preocuparnos por el bienestar de nuestros niños. Alguna vez escuché decir a alguien, en relación con sus hijos (parafraseando al migrante sirio que perdió a los suyos en el mar): "Se me resbalaron de las manos". Quedaron flotando en el mar de la sociedad moderna, por no poder, vaya a saber por qué motivos, ser contenidos por sus padres.Y entonces, gracias a la participación de algún profesional o por pura misericordia de la intervención de Dios, pudieron ser rescatados y recuperaron la vida que habían perdido cuando cayeron.Dios quiera que podamos darles a nuestros hijos pequeños o a nuestros nietos –como en mi caso– la importancia y la dignidad que se merecen, tengan la edad que tengan, y también tener como ellos la humildad, sinceridad y verdad típicas de todo niño. Dios nos ayude.

*Pastor evangélico, miembro del Comipaz