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La difícil gestión de Aerolíneas Argentinas

Aún no está saldado el debate sobre si la empresa debe ser administrada por el Estado; si es viable un modelo mixto o si debe traspasarse a otras compañías que operan un servicio no esencial para la gestión de los recursos públicos.

23 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
La difícil gestión de Aerolíneas Argentinas

La empresa Aerolíneas Argentinas puede ser considerada un caso testigo de las idas y vueltas de la sociedad acerca de cuál es el criterio empresario con el que debe manejarse la compañía. Aún no está saldado el debate sobre si la empresa debe ser administrada por el Estado; si es viable un modelo mixto o si debe traspasarse a otras compañías que operan un servicio no esencial para la gestión de los recursos públicos.Predomina la idea de que Aerolíneas, YPF y las generadoras y distribuidoras eléctricas deben ser empresas públicas, en el marco de un concepto más amplio de que el Estado tiene que prestar servicios y solucionar problemas de la sociedad, según encuestas de opinión. Ese concepto de un Estado omnipresente no suele ir acompañado por la conciencia de que tales acciones requieren millonarios aportes de los ciudadanos, junto a una eficaz administración de los fondos públicos.Aerolíneas debiera ser competitiva en las rutas internas de mayor movimiento y contar con subsidios para aquellas menos rentables, pero necesarias para el movimiento de los argentinos.Es casi un criterio aceptado que la empresa tendría que reducir el servicio en las rutas internacionales deficitarias, que ya son atendidas por otras compañías, con las cuales resulta difícil competir.Sería una de las vías para acotar la enorme deuda que Aerolíneas registra desde la gestión de Mariano Recalde, que alcanza aún hoy a 1.154 millones de dólares, la cual representa casi 60 por ciento de la facturación de este año.La encrucijada para Aerolíneas es que, además, arroja una pérdida anual de unos 300 millones de dólares, con lo cual el pasivo no podrá reducirse en los próximos años, salvo con medidas drásticas.La administración de Recalde no sólo dejó 24 mil facturas impagas emitidas por los proveedores, sino que tampoco entregó los balances de los últimos años. Es inconcebible que no hubiera sido registrada la mayoría de los documentos de los acreedores; otra porción fue "cajoneada" y un grupo de facturas se recibió más tarde de lo habitual.Resultan así incomprobables los anuncios del kirchnerismo de que la empresa arrojaba ganancias por el manejo público. Desde su reestatización, en 2008, Aerolíneas tuvo una pérdida anual promedio de 678 millones de dólares, que este año –con la gestión de Isela Constantini, quien acaba de renunciar– se redujo a la mitad.La sociedad debe comprender la gravedad de tales cifras, que implican sustraer recursos públicos que podrían destinarse a otras urgencias. Tendrá que asumir también la necesidad de un manejo eficiente y eficaz, que implicará recortes y la adecuación de las prestaciones a las posibilidades reales del sector público.