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Jineteada cero

No queremos que nuestros niños crezcan engañados, venerando “tradiciones” basadas en crueldades hacia seres indefensos.

18 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
Laura Baggio y Beatriz Torres*
Jineteada cero

Hay tradiciones maravillosas que nos ligan a nuestro pasado con orgullo. Pero hay otras que avergüenzan a más de la mitad de nuestro país. Este es el caso de las jineteadas, un espectáculo violento, donde participan jinetes y caballos, y donde estos últimos sufren todo tipo de castigo. La brutalidad tiene a los caballos como víctimas de estos tristes y decadentes espectáculos. Con 30 años en la defensa y protección institucional de los animales, estamos plenamente convencidas de que las tradiciones deben revisarse a la luz de la ética.Si el Festival de Jesús María –como tantos otros– aspira a seguir siendo convocante, deberá actualizarse. De lo contrario, generará más rechazo que adhesión.Detrás del título de "tradición", hay áreas comerciales interesadas en que los animales sigan en el plano de "objetos de espectáculo". El Estado debe dejar de brindar auspicio, patrocinio o apoyo de cualquier manera a las jineteadas. Y debe contribuir a dar el ejemplo impulsando mecanismos para erradicar y terminar con la violencia contra los animales.No queremos que nuestros niños crezcan engañados, venerando "tradiciones" basadas en crueldades hacia seres indefensos.La ley penal nacional 14.346 de Protección Animal, en plena vigencia, en su articulado dice con claridad: "...causarle torturas o sufrimientos innecesarios...", "realizar actos públicos o privados con animales... en que se mate, hiera u hostilice a los animales".¿Será que las leyes están para que no sean de efectivo cumplimiento?La jineteada no puede ser considerada un deporte. Una ley provincial no puede soslayar una ley nacional. Para concluir, en un deporte, ambos integrantes deciden someterse a la contienda. Y acá, que se sepa, el caballo no tiene discernimiento, intención ni libertad de optar por estar allí para ser sometido a tan diversos flagelos.El saber o la erudición de un pueblo debe enaltecerlo como sociedad. Corresponde ascender los peldaños hacia la evolución y la representatividad. Enmarcado en altos valores. La tradición educa al pueblo. Compromete sus emociones. Muestra el camino a seguir. Lo forma.Al defender a los animales, estamos defendiendo al hombre. Las responsabilidades emanan por acción u omisión. Naturalizando el maltrato, la explotación por deporte conlleva un contrasentido moral.Somos miembros de una creación con animales, en convivencia integral, sistémica, que no resiste ni merece degradación alguna. Pensemos cómo revertiríamos los hechos de violencia inusitados que se plantean en nuestra comunidad a diario. Es hora de que los referentes se involucren, marquen tendencia. Generen el cambio. Mejoren el paradigma.Por ello, nuestra fundación busca, a través de la mesa de diálogo puesta en marcha con la organización del Festival de Jesús María, poner fin a la jineteada y dar paso a disciplinas ecuestres no violentas, reformulando una tradición pacífica y gradual.

*Presidenta de la Fundación Laura Baggio de Defensa y Protección Animal y abogada, respectivamente