Improvisación ejecutiva
Mi objetivo es advertir a los que esperan ser gobierno que ya tienen que empezar a trabajar formando gente que sepa trabajar en equipo.
Tanto el Gobierno nacional como el provincial y el municipal están en la recta final. Es posible que hayan tenido buenas intenciones, pero es evidente que los resultados están muy lejos de los esperados. Al margen de las orientaciones, de la ideología y de los criterios divergentes, hay algo que los asemeja y es lo que dio título a esta nota.
Esta reflexión no intenta criticar sobre lo que es casi el árbol caído, sino advertir a los futuros gobiernos que, como decía Séneca: “Si no sabes adónde vas, ningún viento te resultará favorable”.
Podría escribirse un libro sobre las improvisaciones ejecutivas de nuestros gobiernos, de las marchas y contramarchas, de decidir algo y, al no contar con todos los medios para ejecutarlo, dejarlo en suspenso con inversiones mal realizadas y, por consiguiente, desperdiciadas.
Mi objetivo es advertir a los que esperan ser gobierno que ya tienen que empezar a trabajar formando gente que sepa trabajar en equipo. Los equipos superan la improvisación. Hagamos de cuenta que desde 2015 vamos por un mundial que durará cuatro años. Y lo que se debe hacer desde el 10 de diciembre de 2015 hay que decidirlo antes del 9 de diciembre de ese año.
¿Qué es la improvisación? Es ir detrás de los acontecimientos. Es intentar reparar lo que pudo prevenirse. Es ser ineficiente. Es gastar sin ningún resultado, dilapidar recursos. Es una acción que se hace sin preparación y con los medios que se dispongan en ese momento, que por lo general no son los requeridos y, por consiguiente, no solucionan el problema y todo queda igual. ¡Si tenemos casos en las ciudades, en las provincias y en nuestro país!
A los políticos les encanta la frase “hay que trabajar para solucionar los problemas de la gente”. Es una muletilla sin sentido cuando prescindimos de la gente para conocer cuáles son sus problemas y hacerla participar en la identificación de estos.
Hay una gran diferencia entre la teoría y la práctica. En matemáticas, los problemas se resuelven cuando se enuncia la solución; por ejemplo, en la demostración de un teorema. Pero en gestión, los problemas se resuelven cuando se aplica la solución. Y esto los gobernantes lo olvidan.
Un equipo de gobierno, si existiera, sabe que las realizaciones de un sector sólo son las enumeraciones de unos resultados que no indican gran cosa respecto del éxito de la gestión. Pueden ser goles en algunos partidos. Pero los campeonatos exigen mucho más. Tienen en cuenta el ranking para el ascenso y para el descenso; ese indicador en gestión es mensurar en cuánto mejoramos los déficits existentes al inicio de nuestra gestión. Sólo los equipos ganan campeonatos.
Los grandes colaboradores para el éxito de una gestión están allí. En el sector público, hay mucha gente valiosa y desaprovechada; en la comunidad, gente que no valora lo que el Gobierno hace porque no se la tiene en cuenta y no está preparada para dar significado a lo que recibe.
Hay una gran diferencia entre usar a la gente, presumiendo que es incapaz e inútil, y cambiar el paradigma e incorporarla mediante una educación innovadora y eficaz, haciéndola también responsable del éxito de una gestión. Los desafíos son grandes, pero una cosa se ve claro: la improvisación nos llevará siempre de nuevo al principio, a un estancamiento que será intolerable para aquello que los habitantes necesitan y requieren.
En 2015, empieza un verdadero mundial de la gestión y para ganar el campeonato hay que formar y trabajar en equipo.
*Director de Argex.

