Esforzarse y ser valiente
Al igual que Josué, también estamos permanentemente bajo presión debido a la vorágine en la que vivimos en la sociedad actual.
Vivimos en una sociedad en la que los conflictos están a la orden del día. Periódicamente, los ciudadanos tenemos que pasar por innumerables situaciones que quisiéramos evitar, pero que nos es imposible hacerlo.
Por tal motivo, con el correr de los días nos vamos dando cuenta de que se produce en nosotros un desgaste físico y emocional que puede llegar a deteriorar nuestro organismo de una manera más o menos importante, de acuerdo con la personalidad o el temperamento de cada uno.
En las Sagradas Escrituras, aparece un personaje al que le tocó vivir una gran experiencia. Se llamaba Josué y, siendo un joven, tuvo que asumir la tremenda responsabilidad de estar al frente nada más ni nada menos que del pueblo de Israel.
Le tocó reemplazar en esa función a Moisés, un líder reconocido por todos y de mucha experiencia, que por años había estado conduciendo a este pueblo. Moisés ya no estaba y ahora le tocaba a él.
Si bien es cierto que había aprendido mucho estando al lado de Moisés, se encontró de pronto con la responsabilidad de enfrentar todas las presiones y los problemas que surgían en relación con el cargo que iba a ocupar a la cabeza de su pueblo.
En esas circunstancias es que recibe de parte de Dios una serie de instrucciones para seguir adelante en la tarea que le había sido encomendada. Además, le dijo: “Sé fuerte y valiente. No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor, tu Dios, te acompañará adondequiera que vayas” (Josué 1:9).
Estas palabras de Dios fueron las que hicieron que Josué llegara a poder soportar todo lo que le tocó vivir y, por lo tanto, alcanzara el éxito en la función que se le había encomendado: pudo ayudar a su pueblo a entrar en la tierra prometida.
En el mismo libro, está escrito: “Y ni una sola de las buenas promesas del Señor a favor de Israel dejó de cumplirse, sino que cada una se cumplió al pie de la letra” (21:45).
Seguir el ejemplo. Hoy, al igual que Josué, también estamos permanentemente bajo presión debido a la vorágine en que vivimos en la sociedad actual.
Por tal motivo, necesitamos ser fuertes y valientes para enfrentar cada circunstancia. El temor y el desánimo son una constante que solemos tener frente a los problemas que nos toca vivir.
Probablemente estés leyendo estas palabras y te encuentres ante alguna situación difícil de resolver humanamente. El miedo te paraliza y no te permite actuar, y el desánimo viene como consecuencia de no poder resolver los problemas por tus propios medios.
Esta es, entonces, la oportunidad de encontrarte con Dios. Él puede, sobrenaturalmente, actuar en tu vida quitando el temor y animándote para que sigas adelante.
Puede solucionar conflictos que son imposibles de resolver. Hace milagros, por eso se especializa en las cosas que son imposibles para el hombre.
Simplemente tienes que creer en él. No pierdas esta oportunidad por nada del mundo. Hoy, como lo hizo con Josué, está a tu lado para decirte que no tengas miedo ni te desanimes, porque él puede acompañarte y hacerse cargo de tu dolor.
Creer en un Dios que vive y actúa en la vida de los hombres es maravilloso. Creo que los que no creen en Dios no saben lo que se pierden. Búscalo con todo tu corazón, que lo vas a encontrar, y podrás recibir la felicidad que te mereces y que él te quiere dar. Te lo garantizo. Dios te bendiga.
*Pastor evangélico, miembro del Comipaz.

