¿Epecoop? Epec y cooperativas
En enero de 2010 planteamos que el Poder Ejecutivo provincial debió haber declarado en emergencia a nuestra Empresa de Energía Eléctrica de Córdoba (Epec). Roberto Fermín Bertossi.
Ya en enero de 2010 planteamos que el Poder Ejecutivo provincial debió haber declarado en emergencia a nuestra Empresa de Energía Eléctrica de Córdoba (Epec). Si observamos la fecha del planteo, no sólo coincidiremos en que se trata de pleno verano sino que el sector eléctrico provincial ha acentuado su situación de emergencia.
Estos son apenas los efectos de un meollo energético cuyas raíces más profundas las encontraremos en un devastador proceso de desinversión y vaciamiento. Con ese recuerdo, mal podríamos caer en la tentación de atribuir la crisis actual sólo a problemas de esta flamante gestión. De lo que es trata es de una ineficacia calificada, traducida en ausencia de planificación idónea en términos de perspectiva y prospectiva, con superposición de roles y carencia de inversiones.
Así satisfacer el servicio eléctrico provincial es algo que con frecuencia puede desbordar a Epec, desde lo práctico y operativo.
En problemas. Sólo conjeturar sobre las inversiones necesarias en materia de infraestructura nueva, recomposición y refuncionalización de la existente, refinanciar, expandir y modernizar la empresa basta para acordar que más temprano que tarde deberá contemplarse la incorporación de capital privado con responsabilidad social a la empresa. De lo contrario, habría que admitir algo más que una mera hipótesis jurídica de "quiebra técnica" latente, o una privatización total-comercial.
Históricamente, para satisfacer toda la demanda eléctrica provincial, Epec nunca pudo prescindir del sector cooperativo. Prueba de ello es que debió contar con la colaboración y complementación de las 204 cooperativas eléctricas provinciales.
Sería injusto desconocer que no hay en ese sector mayores noticias de reclamos o delitos (hurto de energía, etcétera) de la envergadura que exhibe el sector servido por la empresa provincial, más allá de la trayectoria y solvencia cooperativas, expresadas en su propia calidad y eficiencia, tanto como en sus tarifas mutualísticas ajenas a fines lucrativos.
En consecuencia, no se debería postergar ni marginar la presencia y representación del sector cooperativo al menos en la dirección y gestión de Epec y del Ente Regulador de Servicios Públicos (Ersep).
Así dadas las características de estas empresas de servicios, aparecen como naturales e ineludibles protagonistas para institucionalizar la alternativa jurídico-legislativa de “incorporación de capital privado” a Epec.
Antes que nada, nuestra propuesta no implica solo formalizar y ampliar de modo satisfactorio la realidad operativa eléctrica provincial sino superar una inédita encrucijada a la que se verá enfrentada nuestra Epec.
En sociedad. Dicha alternativa podría desarrollarse logrando el mejor asociativismo público-privado posible, ya que Epec es una empresa estatal y las cooperativas son empresas privadas, autoorganizadas y autogestionadas mediante acciones vecinales mancomunadas de sus propios asociados (también usuarios-consumidores-ciudadanos-contribuyentes).
En efecto, plasmar la alianza “Epec y cooperativas” será también sintonizar con estos tiempos en que el Estado tiene la posibilidad de resignar una porción de su poder administrativo con vistas a un bien superior y concurrente a la realización del interés común.
En este sentido, la consecución de una mejor calidad de vida para los cordobeses, se erige en motivo suficiente para que el Estado provincial consienta en delegar parte de su soberanía eléctrica. Si bien toda paciencia tiene su límite, los usuarios cordobeses acompañarán una propuesta seria y creíble, más aun cuando los refleje, reivindique, comprometa e implique en su personal protagonismo y corresponsabilidad comunitaria.
*Abogado cooperativista

