Temas del día:

En exportación, ¿década ganada o perdida?

Hubo muchos análisis sobre la década que inició el 25 de mayo de 2003 con la asunción de Néstor Kirch­ner como presidente.

15 de julio de 2013 a las 02:00 p. m.
Gustavo Scarpetta*
En exportación, ¿década ganada o perdida?

Hubo muchos análisis sobre la década que inició el 25 de mayo de 2003 con la asunción de Néstor Kirch­ner como presidente de la República Argentina, para determinar cuáles fueron los efectos de las políticas realizadas.

En la década, las exportaciones argentinas crecieron un 233 por ciento. Las ventas externas habían estado estancadas durante cinco años (1997-2002). Pasaron de unos 26 mil millones de dólares a los 81.205 millones registrados en 2012.

Estos números muestran un comportamiento positivo de las exportaciones de la Argentina, que se dieron en un contexto mundial de crecimiento del comercio, donde China ha sido una de las locomotoras del flujo de bienes. También se puede dividir al período en dos etapas para la economía mundial.

Hasta finales de 2008, el mundo disfrutó un gran auge, lo que implicó que el comercio mundial se viera beneficiado con esa influencia.

Después de 2009, la situación cambió, al encontrarse Europa y Estados Unidos en recesión o caída de sus economías.

La Unión Europea atacó la crisis con un fuerte ajuste, que generó desempleo, caída de importaciones y que aún no muestra números positivos. Estados Unidos aplicó una política bien diferente, logró reducir el desempleo, muestra mejores números, pero necesita también que Eu­ropa despierte para que el comercio mundial recupere el ritmo.

En exportaciones, Argentina se vio beneficiado por el accionar de China, los precios de las commodities y la marcha general de la economía mundial hasta 2008, en un momento en que nuestro país había devaluado y el exportador se encontraba con una ganancia adicional, donde sus costos se mantenían en pesos.

Hay dos períodos claramente diferentes que muestran que entre 2003-2008 las exportaciones crecieron 179 por ciento, contra sólo un 15 por ciento entre 2009 y 2012.

La comparación. Dijimos que las exportaciones ar­gentinas crecieron 233 por ciento.

Y si bien parece un número muy alto, es razonable compararlo con lo que crecieron las ventas de los demás países.

Esta valoración comparativa muestra que sólo Venezuela ha aumentados sus ventas menos que nuestro país. Los demás países de Sudamérica aumentaron sus exportaciones en mayor cuantía que la Argentina.

Las estadísticas sobre exporta­ciones muestran claramente dos cosas:

1) El rendimiento exportador de Argentina no estuvo entre los mejores de Sudamérica, que tuvieron similar beneficio con los precios elevados de las materias primas, minerales y demás bienes que exportan.

2) Argentina aumenta sus ventas más que el mundo (+172 por ciento), pero muy por debajo de lo que lo ­hicieron sus socios comerciales, ­como Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia.

3) Hay dos etapas bien diferenciadas de crecimiento y la más importante es la 2003-2008.

La composición. En la composición de las exportaciones, los cambios no fueron positivos. La situación energética impactó en la composición. La exportación de combustibles pasó de representar 18 dólares cada 100 vendidos a sólo ocho en la actualidad.

Además, para 2002, los primarios representaban 21 por ciento; los industriales, 30 por ciento, y las manufacturas agropecuarias, un 31 por ciento.

En 10 años, nada importante cambió en la composición de las ventas externas. Una de las deudas históricas y reclamos más reiterados por todos los actores políticos y económicos exige dar valor agregado a nuestras exportaciones y mejorar su composición, evitando la primarización. En este lapso, existió un aumento de la participación de los bienes primarios en el total, que pasaron de representar 21 por ciento a un 24 por ciento.

Como afirma el economista chileno Gabriel Palma, las economías de América latina siguen colgadas de un hilo, que son los altos precios de las commodities, y eso puede cambiar en cualquier momento, por lo que el crecimiento no es sustentable.

Argentina y toda América latina necesitan utilizar de manera correcta las ganancias adicionales de estos precios, para mejorar su competitividad y que el crecimiento sea sustentable en el tiempo.