Elecciones y mística: una de secretos
La cabalá es el cuarto nivel de profundidad en el análisis textual que los sabios de antaño le adjudicaron al estudio de las Sagradas Escrituras.
A esta altura, ya no es ningún secreto. Y se trató de un papelón no menor, siendo quien fue su protagonista: nada menos que el ministro de Justicia de la Nación. Cuando explicaba la sigla de las Paso, acertó con "primarias", siguió bien con "abiertas", le pifió con "simultáneas" y terminó correctamente con "obligatorias". El yerro soslayó lo simultáneo, y la letra "s" se convirtió para Julio Alak en la inicial de la palabra "secretas".Esta extraña confusión ministerial nos abre el paso para entrometernos de manera sigilosa en los terruños de lo oculto.¿De qué hablamos cuando hablamos de lo secreto? Pues si de cuestiones judaicas se trata, nos hallamos en un campo esotérico donde la palabra "cabalá" (así se escribe, con acento en la "a" final) es la palabra clave. ¡Y vaya si ha sido bastardeada que hasta se convirtió en una mera actitud supersticiosa por medio de la cual –y con un cambio de acento a la primera "a" del vocablo– algunos buscan hacerse de un poco de suerte al emprender tal o cual tarea!Este mistérico asunto, bien tratado, nada tiene que ver con esos menesteres. La mística –de eso se trata la "cabalá"– circula por otros senderos. Podría resumir su significado alegando que constituye el cuarto nivel de profundidad en el análisis textual que los sabios de antaño le adjudicaron al estudio de las sagradas escrituras. Habrá que mencionar entonces los tres grados previos, para no pecar de nuevos yerros a la usanza ministerial.Si uno se enfrenta al texto bíblico, el primer nivel de comprensión es el literal, denominado Pshat en hebreo. Se supone sencillo, pero para nada lo es. Y sin embargo, es sólo el comienzo.Pasado ese escalón iniciático, aparece el Remez , eso que va más allá de lo literal y que es a lo que el texto alude, pero que así y todo está allí presente para ser descubierto.El próximo paso es el del Drash , una palabra que denota "exigencia"; un nivel de homilética que convoca a otros textos que no parecen conectados pero sí lo están. Como si los ahora famosos links hubieran nacido entre las páginas de los maestros milenarios.El último paso, que es un nuevo bucear en los principios, se llama Sod , es decir "el secreto", un ámbito reservado para los místicos, esos seres extraños que a menudo se topan con lo trascendente entre los pliegues de las palabras más ordinarias. Es ese y no otro el núcleo de la "cabalá", la esfera de la "recepción" –tal su traducción– de una sabiduría ancestral y oculta que pasa de generación en generación, mientras los maestros van eligiendo a sus discípulos (y no a la inversa).En esta época de tantas elecciones de otra índole, la sigla cuatripartita del equívoco nos abre el "paso" a exponer otra sigla –paradisíaca por cierto– que es la que integran esos cuatro niveles de abordaje de la Torá: Pshat , Drash , Remez y Sod . Sus iniciales conforman el vocablo "PaRDeS" que no es otra cosa que el "paraíso" (se nota más en el inglés " PaRaDiSe ").¿Por qué? Porque cuando uno comprende, en serio, no está en ningún otro lado.
* Rabino, miembro del Comipaz

