El tiempo sos vos
Aunque el año escolar termina el 19, desde el colegio avisaron que esta semana podías faltar. Eso significa que... ¡pasaste de grado! ¿Por qué los años pasan tan rápido? Últimamente, el tiempo nos atropella.
Aunque el año escolar termina el 19, desde el colegio avisaron que esta semana podías faltar. Eso significa que... ¡pasaste de grado! ¿Por qué los años pasan tan rápido? Últimamente, el tiempo nos atropella.Hace poco, eras nuestra nena chiquita y hoy estás terminando primer grado. Pasaste varios años de jardín con pintorcito, bolsita con merienda y plastilina en las uñas, y ahora... pensar que empezarás segundo nos da vértigo.Busco un espejo: ¿yo también cambié tanto? No parece. Tu mamá está igual, o más linda. El tiempo no se ve en nosotros; el tiempo sos vos. En esta etapa familiar, no lo medimos en almanaques, sino en tus cambios.Mientras acomodo papeles, encuentro tu carpeta con dibujos. Todo el año resumido, desde los primeros garabatos hasta hoy. Las manchas fueron cambiando a figuras, y los rostros se fueron poblando de detalles y colores. Las nenas tienen trenzas; los varones, pirinchos; las casas, ventanas. El tiempo aparece en cada línea hecha por tu mano.Me demoro en el dibujo de nuestra familia. En el centro de la hoja, estamos con tu mamá. Me tranquiliza vernos de la mano y sonrientes. Vos estás pegada a nosotros, con ojos y pestañas enormes. En el margen, se adivina una mancha: tu hermano, el intruso. Lo dibujaste cabezón y sin piernas; es cierto, es un bebé que no camina, pero... ¿así lo ves?Guardo la carpeta prometiendo conservarla para siempre.Apago la luz de tu velador; estás dormida. Mamá se asoma, como siempre, vigilando todo.Apoyado en el umbral, los veo y me veo. No podría pedir más. ¿O sí?Sí. Podría pedir, por ejemplo, dibujar como vos. Decir todo en pocos trazos. O podría pedir algo de tu energía de 6 años, esa que nunca termina.Algunos días quisiera poder gritar como vos, sin vergüenza y sin explicaciones. Es que tengo 34, y ser adulto es un desafío sin muchas válvulas de escape. En esos días, necesitaría que alguien me ponga un "muy bueno" en el cuaderno, para saber cómo estoy haciendo las cosas. Alguien que corrija, alguien en quien confiar. Como te pasa a vos, cuando nos mirás esperando lo mismo.Alguna vez me gustaría volver a escribir como vos, descubriendo las letras en cada trazo. Viendo cómo se forman las palabras en el renglón y quedan ahí, para siempre. ¿Sabías que escribo más en el celu que en papel? Lástima.Con los números, siento lo mismo. Me encanta verte contarlos cada vez como la primera; sumando, restando, explorando un mundo oculto.Me gusta imaginar que no los conozco y aprenderlos de nuevo, como vos. Y sonreír maravillado ante los números, cuando las cuentas dan bien.¿Cómo hago para reír de nuevo, como vos frente a los títeres? ¿O frente al viento? ¿O frente al futuro? Ayudaría, en algunas noches oscuras, poder dormir como vos, con el cuerpo desparramado en la cama, sin tener que sostener nada de lo que dejó el día. Suena raro que quiera parecerme a vos. Son los chicos los que se parecen a los grandes, no al revés. Lo que quiero decir es que me gustan tus ganas, tu despreocupación, tu confianza. Y esa risa...Es que con el tiempo (siempre el tiempo) algunas maneras cambian. Los grandes solemos ponernos serios para que ustedes no pierdan la alegría.Es tarde, tengo que acostarme. Tu mamá también duerme. Tarde, temprano, rápido, lento, crecer, cambiar: al final, todo se relaciona con lo mismo.Creo que el tiempo fue inventado para que pasemos la vida intentando explicarlo. Yo no podría hacerlo; por eso, hoy decido que el tiempo seas vos. Crecida. Egresada. Dormida. Confiada.Y tu delantal blanco, colgado en la silla, esperando por la última semana de clases.

