El sufrimiento, ¿sirve para algo?
No me gusta sufrir, pero entendí que es necesario esto de una de cal y también una de arena. Es la ley de la vida y todos necesitamos este proceso, que Dios permite en nosotros para formarnos.
¡Qué pregunta la del título de esta nota! Los acontecimientos que el ser humano vive a diario le provocan una serie de sentimientos que van desde una gran alegría y euforia hasta una tristeza que puede llegar hasta la misma depresión. Todo depende de las circunstancias que a cada uno le toque vivir. Hay un dicho muy popular que todos conocemos y alguna vez hemos mencionado: "Una de cal y una de arena". La realidad es que se puede construir un edificio con la mejor cal del mundo, pero si no se le agrega arena, difícilmente ese edificio pueda estar bien levantado. Viceversa, aunque se consiga la arena de mejor calidad que exista, sin el otro complemento que es la cal, los resultados pueden llegar a ser catastróficos.Así es la vida: para que podamos crecer fortalecidos y alcanzar la madurez y solidez que todos necesitamos como seres humanos nos va a hacer falta una serie de ingredientes que se adquieren con el diario vivir.Uno de ellos es el sufrimiento, que ninguno de nosotros quiere, pero que cumple una función importante en la formación de todo ser humano.Hace años, en tiempos de mi juventud, había entre nosotros un joven con características muy importantes (a quien llamaré "Fulanito").Era alguien que en todo sobresalía. Inteligente, rápido, con una gran capacidad para resolver cualquier problema. Un verdadero líder, alguien a quien todos admiraban.También había un viejito sabio, humilde, que hablaba poco y que, por ser bastante callado, la verdad no lo teníamos muy en cuenta. Recuerdo que me acerqué a este viejito y le pregunté: "¿Qué le parece Fulanito, cómo lo ve?". El viejito, mirándome a los ojos, me dijo: "Fulanito es un muy buen muchacho, sólo que le falta sufrimiento".Debo decir que me sorprendió esa respuesta y que me costó al principio entender lo que me quería decir este hombre.Al tratar de analizar la personalidad de Fulanito, fui viendo que el éxito que tenía y los comentarios bastante aduladores que los demás hacían sobre su persona lo habían convertido en un ser casi perfecto.Estaba acostumbrado desde niño a vivir sin mayores complicaciones, y todo lo había conseguido muy fácilmente y sin mucho esfuerzo; por tal motivo, parecía bastante acertada la respuesta que me daba el viejito sabio.Estos pensamientos vinieron hace poco a mi mente en ocasión de tener que ser operado del corazón. Aunque gracias a Dios todo salió bien, pasar por el posoperatorio, tal cual me lo habían dicho, no es nada fácil.Estar varios días en terapia, alejado del mundanal ruido y conectado a una innumerable cantidad de cables que casi no me dejaban mover hicieron que se produjera en mí el tan conocido y afamado estrés.No soy masoquista ni me gusta sufrir, pero entendí que es necesario esto de una de cal y también una de arena.Es la ley de la vida y todos necesitamos este proceso, que Dios permite en nosotros para formarnos y darnos la madurez y la templanza que necesitamos para enfrentarnos al diario vivir.Lo importante es entender esto y ser agradecido a Dios por todo lo que tenemos. Hay cosas que no nos agradan, pero que seguramente nos sirven para vivir. Por eso, mientras recorría en camilla los pasillos del hospital, y mirando al cielo raso, pensé en pronunciar una frase. Esa frase era: "¡Vivan los bypasses !".
*Pastor evangélico, miembro del Comipaz

