El mito de los cuatro siglos
Estos antecedentes revelan que la Universidad de Córdoba no fue fundada ni en 1613 ni en 1623 y que recién adquirió ese carácter en diciembre de 1800. Raúl Faure.
Faltaba que la Universidad Nacional se sumara al culto por los mitos que profesa el Gobierno nacional como "política de Estado". Acaba de hacerlo al disponer que se celebren "los cuatro siglos de su fundación". La Universidad de Córdoba –nacionalizada en 1854, cuando Urquiza ejercía la presidencia de la Confederación– fue fundada por el rey Carlos IV en diciembre de 1800, de manera que es una fábula que en este año cumpla cuatro siglos.Data de 1882 la obra de Juan Garro, bosquejo histórico, única en su género que así lo demuestra. En ella, su autor consigna las dificultades que enfrentó para redactarla, ante la inexistencia de anales, crónicas o estudios históricos sobre sus orígenes y desenvolvimiento. "Si no fuera por el deán (Gregorio) Funes –anota–, su vida nos sería del todo desconocida". Se refiere a las notas que nuestro coterráneo escribió en la primera década del siglo XIX.Es sabido que la primera avanzada de miembros de la Compañía de Jesús en territorios que luego formaron el Virreinato del Río de la Plata arribó en 1587 y que años después, en 1610, estableció un colegio para impartir cursos de teología y artes. Fue llamado Colegio Máximo y su misión era formar sacerdotes. No existen constancias de que haya funcionado como tal, pues sólo dos años después fue trasladado a Santiago de Chile.En 1613, la Orden retomó el plan frustrado y fundó el Convictorio de San Francisco Javier. Sus superiores, desde la metrópoli, contemporáneamente iniciaron gestiones para lograr las autorizaciones pontificias y regias para su funcionamiento.Estas gestiones culminaron con éxito en 1622, año en que el papa Gregorio XVI firmó un breve, luego ratificado por el rey Felipe III. La autorización se limitó al término de 10 años. Recién en 1643, el papa Urbano VIII lo extendió sin término.Esta autodenominada "universidad" no contaba con una organización reglada. Por ello, Garro, al escudriñar sobre esa época, dijo que el Convictorio sólo "tuvo una existencia embrionaria". Fue el padre Rada quien redactó el primer reglamento conocido en 1664, que se aprobó en 1680.En esa cuasiuniversidad, la teología era la disciplina dominante. Como complementos, se dictaron cursos de Lógica, Física y Metafísica Aristotélica. Recién en 1791, se incorporó la enseñanza del Derecho Civil.Ese período embrionario se extendió hasta fines de 1800. En diciembre de ese año, el rey Carlos IV, luego de examinar los antecedentes de los llamados estudios públicos que se venían impartiendo bajo el nombre de universidad por sacerdotes de la Orden Franciscana (los jesuitas habían sido expulsados en 1767), decidió fundar "una nueva universidad en la ciudad de Córdoba", dentro de los muros del antiguo Colegio Máximo.La real cédula concedió al nuevo establecimiento, por primera vez, el carácter de universidad mayor, "con los privilegios y prerrogativas que gozan las de esta clase en España e Indias" y con el título de "Real Universidad de San Carlos y Nuestra Señora de Monserrat". Esta real cédula tuvo principio de ejecución en 1808, cuando los franciscanos fueron reemplazados por miembros del clero secular, en adelante encargados de impartir los cursos, y comenzaron a aplicarse las innovaciones propuestas por el deán Funes; entre otras, la enseñanza de Geometría y Álgebra.José Aguirre Cámara, en su ensayo sobre los estudios impartidos bajo la colonia, expresó: "Recién entonces el establecimiento dejó de formar sacerdotes".Estos antecedentes revelan que la Universidad de Córdoba no fue fundada ni en 1613 ni en 1623 y que recién adquirió ese carácter en diciembre de 1800, en tanto su funcionamiento data de 1808, cuando el deán Funes fue designado rector.La antigüedad –ya se sabe–otorga pergaminos. No es lo mismo cumplir cuatro siglos que dos. La mitomanía, esa inclinación a desfigurar la realidad, no se detendrá en ese detalle. Dentro de algunos días, la presidenta Cristina Fernández o algunos de sus funcionarios estarán en los claustros para hacer la apología de su gobierno, como es su costumbre, y la rectora Carolina Scotto presidirá la parafernalia que se prepara para honrar los cuatro siglos que, como se vio, son sólo dos. Pero como no ignoro que estos festejos de ficción están inspirados en sanos propósitos, me sumo a ellos deseándole un ¡feliz cumpleaños! a la Universidad.

