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El desvío de la pasión

Cuidado, cuando la pasión se desvía, cuando se salta todos los controles, puede arrastrar a la violencia, al odio y a la destrucción. Eugenio Gimeno Balaguer.

10 de mayo de 2013 a las 02:02 p. m.
Eugenio Gimeno Balaguer *
El desvío de la pasión

Cuando los moralistas franceses estudiaban la pasión, hablaban de la idea de un Yo escindido, confuso, odioso. Pascal decía que de esa pasión surgían tres concupiscencias: la vanidad, la curiosidad malsana y el orgullo, que generaban una agresiva " libido dominandi ". Por esos mismos años, el duque de La Rochefoucauld –famoso por sus Máximas – colocaba énfasis en el origen de la desviación pasional y decía: "El egoísmo hace a los hombres idólatras de sí mismos y los volvería tiranos de los otros si la fortuna les diera medios para ello. No se puede sondear la profundidad ni penetrar la tiniebla de sus abismos donde, al resguardo de las miradas más penetrantes, realiza mil subterfugios insensibles. A menudo es invisible aun para sí mismo; concibe, nutre y hace crecer, sin saberlo, un gran número de afectos y odios, a veces tan monstruosos que, cuando salen a la luz, los desconoce o no encuentra el coraje de confesarlos".La historia de la palabra "pasión" es confusa. Inicialmente se acercaba al significado de lo que se padecía (por ejemplo, en la historia de Jesús se habla de pasión y muerte). Hoy, sin embargo, el significado más compartido es el de un estado afectivo vehemente, intenso, con gran capacidad movilizadora, que se adueña de la persona y le hace perder el control de sí misma. Las dos caras. Lo atractivo de la pasión parece ser la intensidad y la energía; lo despreciable, la misma energía cuando resulta difícil de controlar y la exclusividad obsesiva. La falta de freno de esa energía, como animal desbocado, suma –según los autores mencionados– vanas aspiraciones, ansiedad, miedo, arrogancia, desenfreno y cólera. Hay que tener en cuenta que las emociones suelen ser breves –como la ira, por ejemplo–, pero las pasiones, como el odio, suelen arraigar y ser duraderas.Emanuel Kant, filósofo preocupado también por estos temas, decía que una desmesura de la pasión es que ocupa toda el alma, y la consideraba locura porque hace de sus fines el todo.Nosotros pensamos que la pasión es la condición del reino de la posibilidad. Eso, la mayoría de las veces, la hace necesariamente transgresora.En ese sentido, habría que vincularla a un revitalizado deber, noción totalmente desprestigiada, por su mala prensa, por la identificación con una limitación mal entendida de la libertad, con los sistemas represivos y autoritarios. Con cuidado. El clima afectivo en que nos encontramos favorece nuestra ascensión o nuestro descenso, y a veces es muy difícil no caer cuando todo cae. Los referentes sociales al más alto nivel y todos deberíamos cuidar el clima en que vivimos, para construir en cada uno una personalidad creadora, generosa, resistente, lúcida, valiente y buena; para implicar a todos los agentes sociales, los educadores, padres y docentes, como los grandes motivadores del progreso, los cuidadores del futuro, los defensores de la dignidad humana.Estamos convencidos de que no se puede hacer nada grande sin pasión. Pero, cuidado, cuando la pasión se desvía, cuando se salta todos los controles, puede arrastrar a la violencia, al odio y a la destrucción. Los pensamientos de más de 300 años atrás, ¡qué vigencia tienen en nuestros días! ¿No les parece?

*Profesor de la Maestría en Administración Pública de la Unam