Una relación complicada
El consejo directivo de la CGT convocó al congreso que elegirá al nuevo secretario de la central obrera, cuyas relaciones con el Gobierno nacional son cada vez más difíciles.
Para la segunda semana de julio próximo ha sido convocado el congreso extraordinario de la Confederación General del Trabajo (CGT), en el que 1.920 delegados elegirán al nuevo secretario general de la entidad. Se trata de un evento importante, dado el peso que tiene la central obrera no sólo en la vida gremial sino también política e institucional del país.
Lo primero que quizás haya que destacar es el clima de concordia e incluso de armonía que imperó en la reunión del consejo directivo de la CGT que decidió la convocatoria, a la que asistieron, entre otros, el camionero Hugo Moyano, que va por la reelección por un tercer mandato consecutivo, y el metalúrgico Antonio Caló, que hasta ahora es su principal contrincante.
El movimiento obrero argentino tiene una historia de divisiones y de enfrentamientos –algunos de ellos violentos– que se remonta a varias décadas atrás, prácticamente desde la caída de Juan Domingo Perón en septiembre de 1955.
También es preciso recordar que 18 años después, cuando Perón fue reelegido presidente de la República el 23 de septiembre de 1973, el entonces secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, fue asesinado a tiros al día siguiente por un comando montonero.
Ese crimen aún no ha sido esclarecido judicialmente y sólo existen crónicas e investigaciones periodísticas e historiográficas que dan cuenta de manera fehaciente de ese asesinato, que conmovió al país y afectó profundamente al presidente Perón, ya que Rucci era un hombre de su máxima confianza y su deseo era que continuara al frente de la CGT.
Las consecuencias de aquel siniestro episodio llegan hasta nuestros días, ya que cerca e incluso dentro del gobierno de la presidenta Cristina Fernández hay quienes reivindican la tradición montonera y de “la gloriosa JP”, reivindicación esta que es abiertamente rechazada por la inmensa mayoría de los dirigentes sindicales.
Es por ello que hay que considerar como algo muy positivo ese clima de concordia que reinaba en la reciente reunión del consejo directivo de la CGT, tan necesario desde el punto de vista de las prácticas sindicales, políticas y sociales.
Cabe tener en cuenta, asimismo, que en esta puja por el poder sindical se juega la futura relación de la CGT con el gobierno kirchnerista.
Hasta hace algunos meses, esa relación era armónica, pero después la CGT liderada por Hugo Moyano fue tomando distancia y acentuó sus críticas al Gobierno nacional en temas como la inflación, la carestía de la vida o los salarios, y desde el acto en el estadio de Atlanta, Moyano comenzó a ser visualizado casi como un líder opositor.
En este proceso eleccionario de la CGT se ponen sobre la mesa, pues, muchas cartas, por lo que la ciudadanía espera se canalice por la vía de la normalidad y la convivencia civilizada.

