Una denuncia grave
La gravedad de las acusaciones contra el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que lo señalan como autor intelectual de los crímenes de General Rodríguez, exige una exhaustiva investigación judicial.
La inmensa mayoría del arco político opositor coincidió en señalar la gravedad de la denuncia que vincula al jefe de Gabinete de la Nación y precandidato a gobernador bonaerense por el oficialismo, Aníbal Fernández, con el narcotráfico y el triple crimen de General Rodríguez, ocurrido en agosto de 2008. También la sociedad quedó aturdida por las revelaciones que hicieron Martín Lanatta y José Luis Salerno al programa televisivo "Periodismo para Todos". Declaraciones que recrean el flagelo del narcotráfico y sus eternos vínculos con el poder. Y la consternación creció cuando se conoció el ataque con piedras y presuntos mensajes mafiosos sobre el frente del edificio donde vive el conductor del ciclo de TV, Jorge Lanata.Más allá de las internas políticas en el insondable territorio bonaerense, Fernández ha quedado enredado en una situación que amerita su inmediata comparecencia en la Justicia. No es poco lo que se le atribuye a este dirigente polémico y de palabra filosa, que ocupó importantes cargos en el Gobierno nacional desde la llegada del kirchnerismo a la Casa Rosada, en 2003.Está sospechado (no sólo por los dichos de los entrevistados en el programa que conduce Lanata, sino, además, por denuncias elevadas oportunamente por la legisladora Elisa Carrió) por sus presuntos vínculos con el tráfico de efedrina, un precursor químico usado para la producción de drogas prohibidas y que durante los últimos años tuvo índices escandalosos de importación.Sin soslayar que, al cabo de las aludidas entrevistas televisivas, Fernández fue salpicado por una presunción más grave aún: su supuesta participación como "autor intelectual" de la masacre de General Rodríguez, en la que fueron ejecutados los empresarios Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.Aquel episodio permitió desentrañar una parte de la gigantesca trama del narcotráfico que opera en la Argentina, con la participación de bandas mafiosas integradas por servicios de inteligencia del propio Estado.Si pretende limpiar su imagen y resguardar la salud institucional del país (en función del alto cargo ministerial que ocupa), sería saludable que Fernández deje las pendencias por supuestas conspiraciones en su contra y brinde explicaciones claras ante la opinión pública y la Justicia.Si bien le asiste el principio de inocencia, no es comparable su situación funcional con la de un ciudadano común. No es la primera vez que el hoy jefe de Gabinete es sacudido por sospechas que tienen que ver con el submundo narco.Tiene antecedentes incómodos por acción u omisión, como el caso de las valijas con drogas que fueron a bordo de un avión de la empresa Southern Winds a España, en 2004.La sociedad espera respuestas, más allá del barro de la política y las trenzas de campaña habituales en tiempos de elecciones.

