Una agenda que merece atención
El tiempo de descanso veraniego debería ser también de reflexión sobre los problemas irresueltos y para la definición de una agenda de prioridades para recuperar el crecimiento.
Argentina ingresó en sus vacaciones anuales, merecidas, por cierto, dado el intenso año que se vivió durante 2012 en sus distintas manifestaciones. Es el momento del descanso y de una pausa necesaria en el vértigo que impone la vida laboral. Pero este tiempo debe ser aprovechado también para la reflexión y la definición de los grandes objetivos a alcanzar en el año que se inicia. Entre estos, no puede estar al margen la agenda de prioridades para recuperar el crecimiento económico, luego del año de estancamiento que vivió la actividad durante 2012, según la opinión de gran parte de los institutos privados. Algunos admiten una leve expansión de entre 0,8 y 1 por ciento, que no alcanza a cubrir el crecimiento vegetativo de la población, por lo que, en general, el país retrocedió en cuanto a la riqueza de su economía, según datos no oficiales. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), a partir de las cifras irreales de inflación, proyectará seguramente un crecimiento en torno al dos por ciento, basado en números que distorsionan el cálculo final.En una agenda que puede ser compartida por las restantes asociaciones empresarias, la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Componentes de Córdoba (Cimcc) señaló los temas que requieren un tratamiento prioritario con la reanudación de la actividad en general. Este sector –por lo general crítico de las políticas oficiales– mostró que su optimismo creció 10,8 por ciento en el último cuatrimestre en relación al segundo cuatrimestre de 2012, aunque por supuesto aún lejos del clima de negocios que reinaba a mediados de 2010, el punto más alto de la serie.Como temas más urgentes, los integrantes de la Cimcc señalaron en primer lugar la elevada presión impositiva de los distintos niveles de gobierno: el 72,8 por ciento la consideró importante para su empresa; el alargamiento de la cadena de pagos, preocupante para el 57,3 por ciento de sus miembros y la insuficiente infraestructura energética, mencionada por el 48,5 por ciento. También aludieron a la baja demanda interna, el tipo de cambio poco competitivo, salarios demasiado elevados con relación a la productividad y la dificultad para obtener insumos por las restricciones a las importaciones.Aunque el orden puede variar según cada rama industrial, sin duda estos puntos forman parte de la enumeración de necesidades que tienen los sectores productivos para recuperar el ritmo que el país conoció hasta el primer semestre de 2011, previo a la elección presidencial y los desaciertos en las decisiones de política cambiaria.Esa agenda de temas, que merece ser adoptada por las autoridades nacionales, tiene una raíz común, que es la elevada inflación. Una cuestión que debería sepultar los devaneos oficialistas, concentrados en la próxima elección legislativa y la posible re-reelección de la Presidenta.

