Temas del día:

Un país sin datos confiables

La polémica en torno a la pobreza en la Argentina –suscitada por expresiones de la Presidenta y del jefe de Gabinete– tiene por contexto una alarmante falta de estadísticas oficiales.

12 de junio de 2015 a las 12:01 a. m.
Un país sin datos confiables

La Argentina es un país que carece de datos oficiales creíbles. Esta definición, tan válida en nuestro país, se ha extrapolado al mundo a partir de afirmaciones de la presidenta Cristina Fernández y del jefe de Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández.

La titular del Poder Ejecutivo y la mayor autoridad del Gobierno nacional han falseado los datos sobre la pobreza, que resultan increíbles.

Al recibir una distinción de la Oficina de las Naciones Unidades para la Agricultura y la Alimentación (FAO, según sus siglas en inglés), Cristina Fernández sostuvo que la pobreza sólo afecta al cinco por ciento de los argentinos, y de ellos apenas el 1,3 por ciento está en la miseria, es decir, no puede adquirir una canasta mínima de alimentos.

La jefa del Estado puso de relieve, además, la distinción que recibía por parte de la FAO, cuando en realidad el reconocimiento del organismo a los países que avanzaron en la reducción de la pobreza alcanzó también a otras 72 naciones, 11 de las cuales compartían la categoría con la Argentina.

El dislate presidencial fue completado por Aníbal Fernández, cuando sostuvo que “la Argentina tiene menos pobres que Alemania”, en una comparación que no incluye las mismas estadísticas y que carece de toda seriedad.

La pobreza en la Argentina afecta al 18 por ciento de la población, según el centro de estudios de la oficialista Central de Trabajadores Argentinos (CTA), o al 27 por ciento, de acuerdo con el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, que es citado por los obispos locales en sus críticas a las políticas del Gobierno. Los técnicos desplazados a partir de 2007 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) la estimaron, a su vez, en un 25 por ciento, por lo que afectaría a más de 10 millones de argentinos.

Además de manipular las cifras en este tema, el Gobierno nacional desconoce u oculta cuál es la inflación real, con qué dólar se comparan los ingresos mínimos para proclamar que son los más altos de Latinoamérica, cuál es el monto verdadero de la deuda pública, cuántas son las reservas genuinas acumuladas en el Banco Central y cuál es la cantidad de delitos en el país. Todos estos datos fueron distorsionados u omitidos por la administración de Cristina Fernández.

En el mundo, la mentira de los gobernantes a sus representados es considerada de una gravedad enorme. La Argentina parece haber cruzado el límite de la decadencia cultural, en el que los engaños de las autoridades no sólo son tolerados sino también aplaudidos y refrendados por todos los funcionarios.

Más allá de los problemas económicos y sociales, este es uno de los grandes desafíos que quedan por corregir a partir de la próxima administración.