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Un acuerdo positivo

El acuerdo entre el intendente municipal y la mayoría del Concejo Deliberante resulta altamente positivo en la medida en que garantice gobernabilidad y ejecutividad de la acción comunal.

13 de abril de 2012 a las 12:01 a. m.
Un acuerdo positivo

Algo ha cambiado en la Municipalidad de Córdoba en materia de gestión y conducción política. Y la ciudadanía espera que ese cambio sea para beneficio de la comunidad, para que haya más y mejores servicios, para que esta urbe de casi un millón y medio de habitantes tenga alumbrado público, seguridad y control del tránsito; que el transporte urbano y la recolección y el enterramiento de basura –entregados en concesión a empresas privadas– mejoren de manera sustancial, y que también se construyan nuevas redes cloacales y de desagües. A algunas de estas grandes obras la Municipalidad deberá realizarlas en forma conjunta con el Gobierno provincial, como ha sido siempre. Pero esta vez, a diferencia de períodos anteriores, existe una buena relación entre el gobernador de la Provincia y el intendente capitalino, lo que abre las puertas a una mayor ejecutividad en las tareas que se requieren, algunas muy urgentes.Hay que destacar al respecto –como hecho positivo– el pleno acuerdo entre el Departamento Ejecutivo Municipal y el Concejo Deliberante, al menos con el bloque oficialista, que tiene mayoría propia en el cuerpo, conforme a los resultados de las elecciones generales del año pasado.Fue así como en las sesiones extraordinarias del Concejo fueron aprobados todos los proyectos girados por el Ejecutivo, como el paquete económico (presupuesto, Código Tributario y la ordenanza tarifaria) y también la llamada megaordenanza de reordenamiento económico del municipio, el aumento del boleto del transporte urbano y el acuerdo de refinanciación de deudas con la Provincia.La tarea se completó con la nueva orgánica del Ejecutivo y de los Tribunales de Faltas, un convenio de cooperación con la regional de la Universidad Tecnológica Nacional, la prórroga por dos años en el régimen de regularización de loteos y metros de construcción no declarados, y otras iniciativas.Pero, a propósito del nuevo modelo de conducción y gestión municipal, tal vez sea útil marcar las diferencias con períodos anteriores. Durante el primer gobierno de José Manuel de la Sota, se produjo un quiebre entre este y el intendente Germán Kammerath, quien perdió la mayoría en el Concejo Deliberante.Durante la intendencia de Luis Juez, se produjeron serias divergencias en el bloque del Frente Cívico en el Concejo. Y Daniel Giacomino se quedó prácticamente sin concejales propios, lo que contribuyó a hacer de su gestión la peor y más ineficiente de los últimos tiempos.Los acuerdos antes mencionados abren la esperanza, entonces, de que exista un clima de debate y convivencia civilizada entre todos los sectores, con las diferencias de enfoques propias de las posiciones políticas. Córdoba lo merece y la ciudad necesita una gestión municipal sólida, coherente y eficiente.