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Sin sentido de la oportunidad

En medio de la difícil coyuntura económica y de los temores de la sociedad por el futuro del empleo, el lanzamiento de precandidaturas para 2015 no contribuye a la solución de los graves problemas.

09 de agosto de 2014 a las 12:01 a. m.
Sin sentido de la oportunidad

La economía argentina atraviesa una difícil coyuntura, que podría agravarse en el frente externo por la pelea con los fondos buitre. Sobre esta disputa, el Gobierno nacional da señales cotidianas de no pretender alcanzar una solución en el corto plazo.

La caída en la venta de bienes durables –automóviles, electrodomésticos y productos electrónicos– fue muy fuerte en el primer semestre del año y terminó por impactar en la producción industrial. La elaboración de productos manufacturados retrocedió 3,2 por ciento en ese período en relación con el primer semestre de 2013, según datos oficiales.

Por consiguiente, esa baja en la producción fabril impactó en el empleo registrado, así como en las actividades informales. El temor a perder el empleo o la falta de trabajo es la segunda preocupación de los argentinos, según una reciente encuesta de la consultora Poliarquía.

La descripción de esta coyuntura, junto con el aumento de la pobreza y la vinculación cada vez más frecuente de sectores marginales con el narcotráfico y la criminalidad, tornan por demás inoportuno el lanzamiento de cientos de precandidaturas a los más diversos cargos que se renovarán en 2015.

Los medios de comunicación reflejan cotidianamente la actividad de estos actores, ya lanzados un año antes de lo que será la disputa en las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), previstas para agosto de 2015.

Además de inoportunas, la gran cantidad de precandidaturas resulta inmoral ante una sociedad angustiada por el futuro económico, la falta de empleo, la inflación y la inseguridad.

La puesta en carrera de cientos de postulantes torna más difícil la búsqueda de soluciones a los desafíos mencionados, pues los actos o decisiones se tiñen en exceso de especulación política. Así, se analiza si tal o cual respuesta beneficiará a tal o cual partido, o a algún precandidato en especial. A partir de esta evaluación, toda medida se debate en exceso, perjudicando a los argentinos en general, además de la ya conocida burocracia en la puesta en marcha del aparato oficial.

Es tiempo de que funcionarios y dirigentes trabajen por encontrar la mejor respuesta a los desafíos actuales, dejando de lado sus ambiciones personales y partidarias. Es tiempo de elaborar acuerdos sensatos sobre los grandes desafíos de la hora. Esta obligación recae con más fuerza en funcionarios y candidatos elegidos en los comicios de 2011 y 2013, porque en muchos casos están usando el dinero y los recursos del Estado para sus carreras personales.

La búsqueda de soluciones es la tarea prioritaria de cualquiera que se presente a elecciones. El bien común debiera estar por encima de cualquier pretensión personal. Esa búsqueda, de un modo sincero y leal, será, sin dudas, la mejor carta de presentación de los futuros candidatos.