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Sin cambios, pero peor

La inyección de casi 500 mil millones de euros aplicada por el BCE a la Eurozona no produjo aún su reactivación y su economía se desliza hacia la recesión.

02 de enero de 2012 a las 12:01 a. m.
Sin cambios, pero peor

El 21 de diciembre último, el Banco Central Europeo (BCE) distribuyó 489.190,75 millones de euros, a tipo fijo y con vencimiento a tres años, entre 523 entidades bancarias de los 17 países miembros de la Eurozona de la Unión Europea (UE). La idea era devolver liquidez a los mercados para estimular el consumo y reactivar la actividad industrial. En teoría, una medida acertada. Pero no lo suficientemente fuerte para despejar dudas acerca de su eficacia, escepticismo que se va confirmando. Esa ingente masa de dineros nunca salió del sistema bancario. Peor aun: regresa al BCE a un ritmo acelerado.El lunes 26, los bancos beneficiados por la mayor subasta en la historia del Banco Central Europeo reingresaron en sus arcas 411.813 millones de euros y el martes se reintegraron 452 mil millones, récord absoluto, que superaba los depósitos desde la entrada del euro. El BCE remunera al 0,25 por ciento el dinero depositado cada día por los bancos de la Eurozona, muy por debajo del uno por ciento del precio oficial que cobra la entidad central del sistema bancario de la Eurozona.Estos sorprendentes movimientos testimonian la desconfianza acerca de las ensayadas políticas de salida de la crisis. Hasta ahora, esas políticas, en discusiones perpetuas, se demuestran inconfiables. No existen criterios uniformes y ningún país quiere seguir pagando los altísimos costos políticos de los planes de ajuste del BCE y del Fondo Monetario Internacional (FMI).Francia es clave en esa creciente desconfianza: en marzo se realizarán elecciones presidenciales; de perder Nicolas Sarkozy, el gris de las perspectivas inmediatas de la economía europea se tornará más oscuro. Sarkozy tiene a su favor, también en teoría, que el socialismo no define aún una candidatura capaz de acumular el fuerte descontento del electorado.En las actuales circunstancias, juegan en favor del principal partido de oposición los errores encadenados de Sarkozy (que humilla a los franceses por su subordinación a la canciller alemana Angela Merkel). Lo único que tiene claro el socialismo son su rechazo de nuevos ajustes y de los que se realizan. Quizá sea una estrategia electoralista, pero la problemática coyuntura global exige mucho más.Aunque resulte inconcebible, los bancos no compran bonos de deuda soberana, como se había previsto; no se prestan entre ellos ni, menos aun, abren las esperadas líneas de crédito. Optan por la seguridad del BCE, aunque no sea buen negocio. Porque cada día retiran cientos de millones de euros, mientras pagan el interés a tres años, y los recolocan en el BCE al 0,25 por ciento diario. Y hay bancos que toman préstamos de urgencia, por los que deben pagar el 1,75 por ciento. Todo un ir y venir de marejadas de euros mientras la Eurozona comienza a encallar en la recesión.