Sanciones y obras
El Estado debe ser más coherente a la hora de implementar políticas de seguridad vial. Es un acierto endurecer las penas contra los delitos cometidos por conductores, pero es un error no mejorar las rutas.
La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a un proyecto de ley que aumenta las penas de los delitos viales en casos de muerte y lesiones graves. Incluso las agrava para los conductores que se fuguen y abandonen a la víctima o que se encuentren bajo los efectos de estupefacientes o alcoholizados.También considera los excesos de velocidad o la violación de semáforos en rojo como características de la "conducción temeraria", que es lo que pretende penalizar.Es una buena noticia. La relación entre el endurecimiento de la pena y el cambio de conducta de los sujetos no es directa ni inmediata. Pero es lógico que el Estado entienda que es hora de enviarle a la sociedad una señal que simbolice un punto de inflexión: toda ley marca un antes y un después en la tipificación de una conducta y en la consecuente persecución de un delito.Las estadísticas demuestran que medidas como esta son necesarias desde hace tiempo: según la asociación civil Luchemos por la Vida, en 2014 se registraron 7.613 muertes en siniestros de tránsito en el país.El promedio grafica el tenor del drama: 21 muertos por día. Las horas son 24, igual que los distritos en que se divide nuestra geografía. Estamos demasiado cerca de decir que, cada 60 minutos, por esta causa, muere un argentino en alguna provincia.Y el estudio que realizamos desde enero de 2007 nos permite afirmar que en la provincia de Córdoba los siniestros viales provocan más de un muerto por día. En promedio, estamos hablando de un muerto cada 17 horas.Ahora bien, el mismo Estado nos ha brindado, en estos días y por el mismo tema, una mala noticia: pese a los reclamos ciudadanos que se registran desde hace tiempo en la zona de Laboulaye, Vialidad Nacional aseguró que no transformará la ruta nacional 7 en una autovía, que es lo que se demanda en la zona en función del alto tráfico de camiones y de las tragedias que se producen con cierta regularidad.El tramo cordobés de la ruta nacional 7 es de unos 200 kilómetros. De oeste a este, une localidades como Washington, Vicuña Mackenna, General Levalle y Laboulaye. Por día, circulan unos 4.500 vehículos y casi el 50 por ciento de ellos son camiones. Vialidad Nacional sostiene que la cantidad de camiones complica la situación, pero que el flujo vehicular no justifica la autovía.Esta decisión contradice el proyecto legislativo. El Estado no sólo debe castigar a quienes hacen las cosas mal sino que, además, debe proveer las condiciones para que las cosas se hagan de la mejor manera posible. Las sanciones a los temerarios deben ir de la mano con una infraestructura de calidad para los prudentes.

